La obra de Alberto Carretero, coproducida con el Espacio Turina de Sevilla, se representará el 8 de octubre en una única función
El Teatro de la Zarzuela presenta Poeta en Nueva York, una ópera de cámara en un acto con música y libreto de Alberto Carretero a partir de textos de Federico García Lorca. La producción, coproducida por el Teatro de la Zarzuela y el Espacio Turina de Sevilla, se podrá ver el jueves 8 de octubre, a las 19,30 h., en una única función.
Con una duración aproximada de 80 minutos, la obra propone un acercamiento al universo de Poeta en Nueva York desde una perspectiva multidisciplinar en la que conviven música contemporánea, flamenco, poesía, danza, teatro, artes visuales y electrónica.
El punto de partida es el viaje que García Lorca realizó a Estados Unidos y Cuba entre 1929 y 1930. Los nueve meses que el poeta pasó en Nueva York y los tres que permaneció en Cuba supusieron un cambio en su vida y en su creación, al entrar en contacto con una realidad marcada por la gran ciudad, la industrialización, las transformaciones sociales y las contradicciones de la sociedad moderna.
Carretero toma esta experiencia como base para construir una dramaturgia musical que combina versos de distintos poemas del libro con cartas escritas por Lorca durante su estancia americana y fragmentos de la conferencia que el poeta pronunció posteriormente sobre Poeta en Nueva York.
Una obra sin personajes
Uno de los elementos singulares de la propuesta es la ausencia de personajes. La palabra poética se articula a través de tres voces de distinta naturaleza: la voz lírica del barítono Javier Povedano, la voz flamenca del cantaor Sergio Gómez “El Colorao” y la voz hablada de Laura García-Lorca, sobrina del poeta, presente mediante una grabación.
A estas voces se suma el cuerpo del bailaor Marco Flores, recientemente reconocido con el Premio Nacional de Danza 2026.
El acompañamiento instrumental correrá a cargo del Trío Arbós, integrado por Ferdinando Trematore, al violín; José Miguel Gómez, al violonchelo, y Juan Carlos Garvayo, al piano. La electrónica, diseñada e interpretada por el propio Carretero, se incorpora como un elemento más de la composición.
La propuesta se estructura en quince escenas, entre ellas tres momentos instrumentales que ofrecen diferentes visiones de Nueva York y un interludio central planteado como una pequeña ópera dentro de la propia obra. El recorrido aborda cuestiones como el capitalismo, la sociedad industrial, la mecanización, el materialismo, las minorías, las injusticias, la alienación, la diversidad y la libertad.
Una puesta en escena en torno al cuerpo y la palabra
La dirección de escena corre a cargo de Rita Cosentino, que plantea el espectáculo como un recorrido construido a partir de imágenes, voces, cuerpos y sonidos. Las quince escenas se agrupan en tres bloques, cada uno de ellos introducido por una imagen que se transforma a medida que avanza la representación.
El primer bloque se relaciona con la infancia y la pérdida de la inocencia; el segundo aborda la ciudad, la soledad, la angustia y la despersonalización, mientras que el tercero conduce hacia un espacio más perturbador y cercano a una dimensión de lo sagrado.
El espacio escénico se plantea como un lugar frío y aséptico en el que las distintas escenas aparecen y desaparecen, manteniendo el diálogo entre las voces, los cuerpos y la música. En este planteamiento, el cuerpo del bailaor ocupa un lugar central.
Poeta en Nueva York ofrece así una aproximación contemporánea a uno de los libros fundamentales de Federico García Lorca, a partir de la combinación de música, poesía, flamenco, danza, teatro y electrónica.






