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El Teatro de la Zarzuela abre la etapa Pinamonti



comentarios

  1. Esta reseña de Fernández Guerra tiene mucha mala baba. ¿No será que al Sr. Fernández Guerra le molesta que la ópera contemporánea sea definitivamente desterrada de la calle Jovellanos…?

    Anteponer a Jesús Castejón los epitetos de “eficaz y algo reiterativo” o la saña con que machaca al ICCMU no huelen muy bien (precisamente la edición crítica de “Amor aumenta el valor” de José Máximo Leza es de lo poco que se ha hecho en España que puede tenerse como tal).

    Mala baba, mucha mala baba… Esperaba algo más “reposado” de usted, Sr. Fernández Guerra.

  2. Estimado Leandro:
    No me gusta hablar con anónimos, pero tampoco huele muy bien su comentario, parece saber más de lo que calla. Se pregunta si me molesta que la ópera contemporánea se destierre de la calle Jovellanos. Desde luego que me molesta y me alucina que otros digan que no, ¿le parece mal?. De todos modos, si la molestia hubiera sido grande lo habría dicho, sencillamente creo que no era el lugar.
    Ahora bien, lo de “mala baba” y la “saña con que machaco al ICCMU” no lo puedo admitir.
    Lo de Castejón es una simple cuestión de opiniones y me parecerá muy bien que usted piense lo contrario. Pero si para usted machacar al ICCMU es mostrar un deje de ironía ante el hecho de que Pinamonti compre todo lo que le venga de la filial musicológica de la SGAE, en fin…, me saca del reposo que usted esperaba de mí.
    Dice que la versión crítica de “Amor aumenta el valor”, de José Máximo Leza es de lo poco que se ha hecho en España, etc. Tanto superlativo me lleva a sospechar que lo que a usted le gusta de Leza le lleva a no ver nada a su alrededor. Ahora bien, como no conozco esa edición, ni tampoco la de “Viento es la dicha de amor”, nada digo, como nada he dicho de esta otra versión.
    Simplemente considero que usted no debe conocer la de Alicia Lázaro (a la que nada me une), y que es muy doloroso verse desplazado del mercado de las ediciones “críticas” por no militar en la órbita del ICCMU.
    ¡Saña! ¡Por dios! Tengo más amigos en el entorno del ICCMU de los que supone y no gano nada con esta polémica. Pero el ICCMU se comporta como un monopolio y nadie lo dice. Y solo porque hago un rictus irónico, usted recurre a la artillería.
    Quizá ese “algo más reposado” que esperaba de mí se parezca a la parálisis que atenaza a todo el entorno de nuestro teatro lírico.
    Jorge Fernández Guerra

  3. Sr. Fernández Guerra:

    Disculpe si mis palabra excedieron el tono convenido. Lamentaría si se hubiese molestado.

    Respondiendo -sin alargarnos mucho-, le diré que yo sí me sitúo entre los que piensan que en la calle Jovellanos no hay lugar para la ópera contemporánea. El Teatro de la Zarzuela es un teatro de zarzuela; el Teatro Real un teatro de ópera.

    Obviando la cuestión Castejón (al fin y al cabo sobre gustos no hay nada escrito), le respondo al asunto de las ediciones: yo sí conozco la edición de Leza de “Amor aumenta el valor” y en absoluto la de Lázaro. ¿Dónde se puede comprar? Me atrevo a sugerirle que eche un vistazo a la primera, porque francamente me ha parecido modélica.

    La de “Marina” la manejé hace años pero recuerdo perfectamente que era la edición de la ópera y de la zarzuela por separado; por eso me llamó tanto la atención la “saña” -si me permite la palabra- con que hablaba de Cortizo y que “tendremos que creernos” que es una “versión” que se hará llamar “crítica”. No, señor. Es ya una edición crítica.

    ¿El ICCMU como monopolio?… ¿SGAE…? Que yo sepa el ICCMU es un instituto universitario vinculado a la Complutense. Otro asunto es que custodie cientificamente los fondos históricos de la SGAE. Pero, en cualquier caso, las obras de dominio público, ¿por qué no las editan otros grupos editoriales? Ahí están los manuscritos de Barbieri y Gaztambide en la Biblioteca Nacional; ¿quizás porque no sean tan “negociazo” como se hace creer?

    Me despido. He releído su artículo, de nuevo, y creo que no fui acertado esta mañana con mi comentario. Ciertamente no supe poner el ojo donde debía: “el gran Miguel Roa”… “echado indgnamente”… ¿”INAEM”?

    Leandro Busto

  4. Sr. Leandro Busto:

    Veo que nos vamos conociendo.

    Se disculpa por si algo me ha molestado y, por supuesto, acepto esas disculpas, aunque al final de su último comentario haya patinado, llegaremos a ello.
    No respondo por cabezonería, creo que puede sacarse algo útil para terceros en este debate.

    Dice, de entrada, que el Teatro de la Zarzuela no es el lugar para la ópera contemporánea española; lo respeto pero discrepo y diré por qué. Ese teatro fue creado por un grupo de pioneros del teatro lírico nacional para hacerlo posible. Ellos optaron por la zarzuela porque era la mejor decisión en la España de ese tiempo. Con los años, tanto el género como el propio teatro han tenido que ser institucionalizados. Pero entiendo que los propósitos fundacionales siguen intactos: hacer posible un género lírico nacional. Y eso comprende todo, precisamente por ser público: el teatro musical antiguo (ópera, zarzuela barroca, etc.), toda la historia de la zarzuela, claro, y muchas otras manifestaciones de teatro lírico español. Y la ópera contemporánea española, “last but not least”, es la continuidad de esos esfuerzos, sin ella lo demás se museifica y pierde la salida hacia el futuro. Si toda la historia del teatro lírico español es un esfuerzo por construir un corpus relevante, la tarea está a medio hacer. Si el Teatro de la Zarzuela no está para eso, todo lo que hace pierde relevancia como esfuerzo público.

    Sobre las ediciones de José de Nebra creo que también nos vamos poniendo de acuerdo. Me reitero en que no conozco las ediciones de Leza sobre la ópera “Amor aumenta el valor” y la zarzuela “Viento es la dicha de amor”, y estoy dispuesto a creer en sus bondades sin que eso anule mis reticencias a que el ICCMU se haya llevado por delante la primera edición de Alicia Lázaro, que sí conocí por trabajar en los actos de Madrid 92 cuando se presentó.

    Sobre “Marina”, no recuerdo haber menospreciado la edición de la señora Cortizo. Mi reticencia respecto a las ediciones “críticas” del ICCMU es más bien general. Creo, mejor dicho, sé que se han llamado así ediciones muy escasas de aparato crítico, por decirlo de manera suave. Y “Marina” no es precisamente un problema sencillo.

    Y llegamos al ICCMU. Parece que le tengo manía, desde su director hacia abajo, tengo allí buenos amigos. Sé que colecciona excelentes trabajos y sé cuál es su soporte institucional (la Complutense, el INAEM, la SGAE, et.). También sé, y lo saben tantos y tantos que callan, que controla el archivo lírico de la SGAE, lo que le permite manejar el grifo de las ediciones (que sean críticas o no ya deja de ser relevante). En muchos casos, lo que hace el ICCMU es meritorio, pero en otros es manipulador, y separar una cosa de la otra es tan difícil que nadie se lo plantea. Dice usted cosas sorprendentes: “Otro asunto es que custodie científicamente los fondos históricos de la SGAE”. Amigo Busto, no nos confunda, científica y comercialmente. También se pregunta “¿Por qué no las editan otros grupos editoriales?” Magnífica pregunta. En primer lugar, es difícil si el noventa y muchos por ciento del repertorio lírico español lo controla el ICCMU al hacerlo de los fondos históricos de la SGAE, como usted mismo reconoce. Pero hay más, el director del ICCMU tiene facilidades para ser atendido como se debe en los despachos de los teatros líricos españoles (al menos por lo que respecta a la zarzuela, la ópera se le resiste y bien que se queja), y a ello no puede ser ajena su vinculación a la SGAE y el INAEM, aparte de sus cualidades propias. Esa misma facilidad no la tienen editoriales como Tritó o Piles cuando han intentado la aventura, por poner algún ejemplo. Y, como usted indica, no es un negociazo, pero el ICCMU es una entidad subvencionada y las editoriales no. Y, por último, no critico al ICCMU, si se quiere comer todo el pastel, no está prohibido. Pero sí ironizo sobre alguna institución “novata” que desconoce el tejido institucional y el laberinto de problemas del sufrido teatro lírico español, y, desde luego, Pinamonti es uno de esos problemas. ¿O es que alguien podía suponerse que el manejo de una sustancia tan delicada e idiosincrática como es el teatro musical español desde la única institución pública que lo encarna era materia de alguien de fuera? Con todo, su temporada es buena, programar no es lo más difícil para un profesional; pero hay claroscuros que denotan la inadecuación a la función de alguien que no forma parte del problema que debería intentar resolver.

    Y llegamos al párrafo final, ¡qué pena acabar así! Hasta ese párrafo final, usted había estado a la altura de un correcto polemista. Pero, en fin, veamos dónde ha puesto el ojo. Hablemos claro. Si lo que supone es que al decir que Miguel Roa había sido echado indignamente por el INAEM, usted está sugiriendo que hablo de mí y no de él, no tengo problema en aclararlo. Fui cesado por ese mismo INAEM del cargo de director del CDMC casi a la vez que Roa. Considero mi cese como un acto normal en la vida de las instituciones. Mi cargo, además, no era equivalente al de Roa. No voy a decir que me gustara mi cese, pero lo entiendo como correcto y tras un significativo y largo periodo de trabajo en la casa. Lo de Roa, sin embargo, no fue así, y si no lo sabe, es una pena porque no voy a explicárselo. Y tampoco me parece una muy buena práctica que su sucesor, Cristóbal Soler, sea tratado como un meritorio.

    Cordialmente.

    Jorge Fernández Guerra

  5. Estimados amigos

    Seré breve y directo. No se puede poner en duda el carácter científico y el valor musicológico de las zarzuelas programadas en el Teatro de la Zarzuela para la próxima temporada, cuyas ediciones nos son fruto de oportunistas advenedizos sino de una larga y valiosa línea de investigación desarrollada en la universidad española, por destacados profesores e investigadores:

    1- Marina es fruto de los estudios sobre el género y Emilio Arrieta de la profesora Mª Encina Cortizo, una de las mayores especialistas en zarzuela decimonónica.

    2- El juramento de Gaztambide ha permitido redescubrir a un compositor fundamental, gracias a los estudios del catedrático de Musicología Ramón Sobrino.

    3- La zarzuela de Nebra es fruto de los estudios del profesor José Máximo Leza, profesor de la Universidad de Salamanca y uno de los grandes expertos en el teatro lírico español del XVIII.

    Las dos primeras ediciones ya han funcionado en producciones anteriores, y el ICCMU ha sabido cumplir uno de sus compromisos: apoyar con el estudio el conocimiento, difusión y recuperación del patrimonio español. Y con ello también se dignifica el propio Teatro de la Zarzuela.

  6. Dejando polémicas al margen, ¿alguien me podría explicar quién cobra los derechos de autor a partir de una edición supuestamente crítica o, en todo caso, prescindible por haber otras más o menos recientes y brillantes?

    Porque a lo mejor estamos haciendo ediciones críticas, que cuestan unos dineritos, para que al final quien hace el “esfuerzo”, que luego no es tanto, cobre por la representación como si fuera el mismo Gaztambide resucitado.

    Si hay alguien que conozca el tema, por favor que lo explique.

    Gracias

  7. Sr. Macías:

    La cuestión de la “edición crítica” tiene que ver con la crítica textual y cuestiones de hermenéutica sobre el sentido de la obra de arte que por supuesto aquí no vamos a desarrollar.

    Por una legislación -por cierto, de base europea- el autor de una edición crítica cobra derechos de autor y esto es así en el momento en que se entiende como “versión”. Es decir, Lope de Vega no cobra por “Fuenteovejuna”, pero sí Fulanito de Tal, que ha hecho una versión o el señor que la haya editado en Cátedra, como versión crítica. Si se utiliza dicha edición, se cobra.

    Que usted considere que ese esfuerzo no es “tanto” por supuesto que ya es opinión personal y es que cada edición, cada obra, es un mundo. Hacer una edición crítica de La Walkyria, a lo mejor, no es tan complejo como editar una zarzuela de Federico Chueca como La Gran Vía.

    Me hace gracia que mucha gente cacaree por foros contra los editores de las obras sin saber si quiera qué significa el término “edición crítica” o en qué se diferencia de “urtext”, “práctica”, etc… Si tiene interés en el tema le recomiendo la lectura del libro de James Grier, traducido al castellano en Akal, titulado “La edición crítica de música”.

    Saludos cordiales

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