Explico brevemente la particularidad del término «actual».
Dejo el término «contemporáneo» para toda la obra musical que tiene su base en el dodecafonismo de comienzos del siglo XX y apunto al término «actual» para describir la tendencia musical que recoge muchas aguas: desde el impresionismo hasta la actualidad, incluyendo el citado dodecafonismo, el nuevo clasicismo de figuras como Stravinsky, los minimalismos europeo y americano, el neobarroco británico y hasta las composiciones programáticas motivadas por la composición para medios audiovisuales, principalmente el cine. Todas ellas son susceptibles de amalgamarse y construir una obra que las contenga como partes inherentes. Siempre hay alguna que predomina, como en la genética.
En el caso de la composición para la pantalla, pienso que basa su motivación musical en la emoción y la imagen como principales referencias; después, además, esas melodías pueden tener vida propia al margen de la inicial.
Vamos al disco. De la maestría de Isabel Dobarro ya sabía por la reseña en estas páginas de su magnífica obra Kaleidoskope, que obtuvo un Grammy Latino de música clásica el pasado año, hecho que deseo que se renueve con esta obra.
Del compositor madrileño Vicente Álamo podríamos decir que destaca su dedicación a la música destinada a la cinematografía, por la que ha recibido numerosos premios. Si sumamos los componentes estilísticos arriba aludidos, encontramos ecos de casi todos ellos en su música, incluso de lo mejor del pop actual.
Destacable labor de la Royal Philharmonic Orchestra por lo compacto y fluido de la interpretación y de la dirección. Algo debe de hacer el uso de unos magníficos y afamados estudios como son los londinenses de Abbey Road.
La suma de todos estos factores produce una obra muy singular, sin duda accesible al gran público sin perder un átomo de calidad y excelencia.
Escuchaba estos días —por motivos personales— dos veces seguidas el segundo movimiento, Inter Mundos, por su tempo lento, la introspección y la contención emotiva que traslada al escuchante del CD y que espero que en el futuro traslade al espectador. El directo puede ser sublime… Ya me gustaría participar de ello; he visto fechas en Madrid.
Mientras llega ese momento, disfrutemos de esta magnífica grabación.
En tiendas habituales y en vicentealamo.com.







