Después de las negociaciones mantenidas en los últimos meses, la Fundación Teatro Real (FTR) ha dado por concluidas las mismas sin llegar a un acuerdo con los representantes de los trabajadores. La empresa ha decidido despedir a las personas que llevan levantando el telón durante más de una década, en vez de afrontar directamente los grandísimos problemas que tiene esta institución que es ni más ni menos la falta de realismo por la situación actual que atraviesa el país por la dirección artística y la incapacidad de la dirección técnica.
La empresa a día 18 de julio dio una propuesta a los trabajadores, sabiendo que para la votación más de la mitad se encontraban ya de vacaciones, donde querían que además, estos reconocieran la famosa deuda del “1.000.000 de euros”, y en el caso de no ser aceptada la FTR empezaría a dar vacaciones de forma indefinida.
¿Cómo puede ser posible que para la temporada 12/13 la FTR quiera empezar con una ópera en versión concierto (2 funciones) que cuesta más de 1.000.000 de euros?
¿Cómo es posible que para la próxima temporada haya 6 nuevas producciones con el inmenso gasto que conlleva y no pongamos ninguna reposición como están haciendo todos los teatros europeos de ópera?
¿Cómo es posible que para la próxima temporada se programen 10 Noches del Real cuando este año hemos tenido 7, y 6 han sido muy deficitarias?
¿Nadie se atreve a explicar al señor Mortier la situación actual en la que vivimos y que TODOS nos tenemos que adecuar a la austeridad?
Por consiguiente y tras los despidos de nuestros compañeros, el Comité de Empresa nada más empezar la próxima temporada, hará una asamblea extraordinaria para decidir entre todos los trabajadores las acciones a realizar entendiéndose estas como concentraciones, paros y huelgas para toda la programación de la temporada 12/13.
Siempre estando abiertos a dialogar con la empresa, para reconducir la situación que la FTR ha creado.
Comité de Empresa. 27/07/12






La siguiente acción a emprender por los trabajadores del Teatro Real, podría parecerse a la que se vivió en la Ópera de París (cuando el señor Mortier era Director Artístico): la orquesta se negó a ser dirigida por enésima vez por su «queridísimo» Sylvain Cambreling… Aquella huelga de la orquesta acabó con la destitución del señor Mortier.
Más tarde el señor Mortier fue contratado por la New York City Opera. Allí, contrató a sus amiguitos para construir una megalómana cúpula para la representación de «San Francisco de Asís». Los costes eran tan desorbitados que al señor Mortier se le echó por tales despilfarros.
Entonces, los españolitos contratamos a esta joya en Madrid, y, con una buena parte de fondos públicos, por fin el señor Mortier nos coloca su cúpula, a su «queridísimo» Cambreling y a la orquesta de la SWR (ya que…. claro, la orquesta del Real es poco «cool» para el señor Mortier… y además así, la SWR tocaría maravillosamente bien sin que el bueno de Sylvain trabajase demasiado en los ensayos: me gustaría escuchar lo que habría sacado el señor Cambreling de la orquesta del Teatro Real…). Además, tirando del dinero de los españolitos: ¿por qué no traer a ciento y pico músicos de Alemania y tenerles alojados en Madrid 15 días? (aparte de los cachets tan modestos que deben de cobrar….)
Aunque lo mejor de todo fue el año «España-Rusia»… Rusia se trae a Madrid un Tchaikovsky interpretado por un equipo íntegramente ruso: muy bien.
¿Qué lleva el señor Mortier a Moscú a cambio?: una ópera germano/americana («Mahagonny» de Weill), con un director Griego (eso sí, guapísimo el chaval…) y un plantel extranjero. Ole, Ole y Ole los arrestos del señor Mortier con su aportación «Española» en Moscú. A eso le llamo yo «un año España-Rusia de lo más, de lo más, de lo más…. ¡por dios!».
Pero bueno, al menos la tremenda lista de «amiguitos» que viajaron a Moscú invitados por el Teatro Real (pagados por…. ¿quién?…. ¡Premio!… el Teatro Real…) a tan glorioso evento «Español» en Rusia era de lo más «fashion»…
Ahora, este señor echa del Teatro a los que no le gustan pero contrata a algún chavalín mono que queda muy bien en las fotos pagándole un pastizal por hacer «nada».
Y así nos va… En unos meses se gastará un millón de Euros en una ópera que no le interesa a nadie en versión de concierto para fundirse nuestro dinero mientras el país agoniza.
¡Qué narices tiene este señor y qué imbéciles, snobs e ignorantes debemos de ser los españoles ya que nadie corta de cuajo a este tipo y a sus «amiguitos»!
Tengo la impresión de que la nueva dirección desconoce lo que es la gestión de un teatro de este tipo. Ya no sólo desde el punto de vista artístico, sino desde el punto de vista técnico.
El Teatro Real, ni es una fábrica, ni es un ministerio, ni es una empresa donde se puedan aplicar los criterios ordinarios de reducción de costes. Ni siquiera se puede gestionar como un teatro convencional.
Ha costado muchos años de trabajo, empeño e ilusión por parte de todos, y especialmente por parte de sus trabajadores para conseguir el gran nivel que tiene este teatro y la actual dirección parece que está dispuesto a destruir ese prestigio a nivel nacional e internacional que tiene nuestro gran Teatro Real.
El Teatro Real es un teatro altamente tecnificado y se requiere la total colaboración y coordinación de todos los trabajadores, porque un simple «fallo técnico» no detectado por la falta de motivación de digamos un sensor, de los cientos que hay en el teatro, puede suponer la paralización del mismo durante unas horas o días. Así mismo los montajes de las producciones operísticas son altamente complejos, requiriendo el trabajo en pesadas jornadas nocturnas y jornadas irregulares, por lo que requiere una plantilla altamente motivada. Por tanto tener a la plantilla cabreada y desmotivada sale mas caro que los pretendidos dos millones de euros que se quieren ahorrar. Los gestores deben asumir sus responsabilidades y si quieren ahorrar los dos millones de euros que dicen, en este artículo tienen sugerencias claras de donde sacar el dinero.
Ahora se despide a sus trabajadores de mala manera mediante un burofax, como medida de presión.
Los abogados de los despedidos ya han dicho que es muy probable que salgan despidos nulos y los tengan que readmitir.
Es necesario por tanto que la dirección del teatro llegue a un acuerdo con los trabajadores, (como ya se hizo anteriormente cuando el Comité de Empresa acordó una reducción del salario y aumento de la jornada cuando la Comunidad de Madrid redujo su aportación), en la que no sean éstos los que paguen, una vez mas, las consecuencias de una mala gestión de la dirección del Teatro Real.