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viernes, 31 de julio de 2026
viernes 31/07/2026

VARIAS LOCALIDADES

Harmonía del Parnàs: un movido mes de julio

El mes de julio supuso para Harmonía del Parnàs una intensa actividad artística, con conciertos por parte de la geografía nacional tras regresar de una gira por Uruguay y Argentina.

Dentro de esta actividad, el conjunto valenciano colaboró con el flautista Matthias Maute, reconocido internacionalmente por su extraordinaria labor como intérprete historicista. La gira con él reunió tres actuaciones de especial relevancia en dos de los festivales de música antigua más significativos del panorama español: el XXV Festival de Música Renacentista y Barroca de Vélez Blanco (Almería) y el ciclo Clásicos en Verano de la Comunidad de Madrid, con conciertos en Pinilla del Valle y Bustarviejo. Aunque cada programa respondía a un planteamiento artístico diferente, ambos compartían una misma filosofía: presentar la música histórica como un patrimonio vivo, capaz de dialogar con el presente y de generar nuevas lecturas desde el rigor interpretativo.

La gira comenzó el 22 de julio en Vélez Blanco con el programa ¡Ah de la fiesta! El esplendor del Barroco colonial, una producción concebida específicamente para reivindicar la extraordinaria riqueza de la música desarrollada en los virreinatos americanos durante los siglos XVII y XVIII. Lejos de ofrecer una simple antología de obras coloniales, el programa proponía un recorrido histórico por algunos de los principales centros musicales del continente americano, reuniendo composiciones conservadas en archivos de Bolivia, Perú, México, Guatemala y Cuba. Obras de Juan Pérez de Bocanegra, José de Orejón y Aparicio, Esteban Salas, Roque Ceruti o Juan de Araujo convivían con piezas anónimas procedentes de los archivos jesuíticos de Chiquitos y con repertorio recogido en el célebre Códice Martínez Compañón.

La propuesta ponía el acento en uno de los aspectos más fascinantes del Barroco hispanoamericano: el encuentro entre las tradiciones musicales europeas, indígenas y africanas. Villancicos, cachuas, sonatas y danzas mostraban la diversidad de un repertorio nacido del intercambio cultural y de la circulación constante de músicos, manuscritos e instrumentos entre ambos lados del Atlántico. La dirección de Marian Rosa Montagut articuló con claridad un proyecto en el que la investigación musicológica se convertía en herramienta para la comunicación artística. El excelente cuarteto vocal formado por Belén Roig, Marta Infante, Rafael Quirant y Jorge Navarro supo reforzar con acierto el carácter teatral y festivo de muchas de las obras, recibiendo calurosas ovaciones en sus intervenciones, mientras que el conjunto instrumental recreaba la riqueza tímbrica propia del Barroco colonial. La inclusión de Hanacpachap cussicuinin, primera obra polifónica impresa en lengua quechua, simbolizaba además el espíritu del programa: reconocer la pluralidad cultural que dio forma al patrimonio musical americano y reivindicar su lugar dentro de la historia universal de la música.

Dos días después, Harmonía del Parnàs participó en el Festival Clásicos en Verano de la Comunidad de Madrid con dos interpretaciones consecutivas de Caprichos de Harmonia, celebradas el 24 de julio en Pinilla del Valle y el 25 en Bustarviejo. Frente al planteamiento histórico del programa presentado en Vélez Blanco, Caprichos de Harmonia proponía un recorrido esencialmente instrumental centrado en el repertorio para flauta de pico y traverso barroco. La colaboración con el prestigioso flautista y compositor canadiense de origen alemán Matthias Maute constituía uno de los principales atractivos del proyecto. Junto al violonchelista Guillermo Martínez y Marian Rosa Montagut al clave, el programa reunía obras de Telemann, Vivaldi, Nicolas Chédeville, Antonio Caldara, Johann Joachim Quantz y Corelli, estableciendo un diálogo entre algunas de las páginas más representativas del Barroco europeo y la creación contemporánea, perfectamente interpretado por este magnífico trío que conquistó a su público desde el primer minuto de su aparición.

Especial significado adquirió la inclusión de La Primavera, composición de Maute inspirada en el universo sonoro de Vivaldi. Lejos de plantear una ruptura con el repertorio histórico, la obra demostraba la vigencia del lenguaje barroco como fuente de inspiración para la creación actual. Esa convivencia entre tradición e innovación definía el eje conceptual del concierto y convertía el programa en una reflexión sobre la continuidad de la historia musical más que sobre la oposición entre pasado y presente. Las dos actuaciones permitieron además acercar este repertorio a pequeñas localidades madrileñas, uno de los objetivos fundamentales del ciclo Clásicos en Verano: descentralizar la oferta cultural y llevar la música histórica a espacios patrimoniales donde la proximidad entre intérpretes y público favorece una experiencia de escucha especialmente intensa.

Los tres conciertos registraron un lleno absoluto y volvieron a confirmar que Harmonía del Parnàs aboga por una interpretación historicista abierta, por una concepción desarrollada por su directora, Marian Rosa Montagut, que no entiende la música antigua como un repertorio estático, sino como un lenguaje vivo capaz de dialogar con la creación contemporánea, con otras tradiciones culturales y con nuevas formas de escucha.

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