Y si las piedras cantaran
El Festival de Música Antiga dels Pirineus alcanza su 15ª edición buceando en el románico catalán y en el repertorio del Medievo, Renacimiento y Barroco

Cátaro, sefardÃ, provenzal, almogà ver, andalusÃ… e incluso guajiro son algunos de los gentilicios hoy prácticamente olvidados que la antigua marca pirenaica carolingia resucita, musicalmente hablando, durante los meses de julio y agosto. Al principal activo patrimonial del Pirineo, la arquitectura románica, se suma desde hace quince años la música antigua en su expresión más amplia. El maridaje entre piedra milenaria y música centenaria se ha convertido en la principal seña de identidad del Festival de Música Antiga dels Pirineus (FeMAP).
Su director, Josep Maria Dutrèn, que, en 2027 se tomará un merecido descanso tras quince años al frente del festival, (el músico y pedagogo leridano Alfons Pérez, fundador y director de la Escola i Conservatori L’Intèrpret de Lleida toma el relevo como director artÃstico) completa la oferta musical con mañanas gastronómicas, vermús acompañados de vinos de alta montaña, itinerarios guiados y actividades familiares. La marca FeMAP no solo ha conseguido llevar la música culta a algunos de los rincones más inaccesibles del Pirineo catalán, sino también reivindicar un territorio que va mucho más allá de las estaciones de esquÃ.
La vinculación de Dutrèn con la música antigua llegó después de una larga trayectoria como gestor cultural. «Llevo más de treinta años programando música, pero también teatro, danza, exposiciones, conferencias, artes plásticas o cine. La vida profesional te lleva a sitios que a veces no habÃas previsto. Recuerdo que la primera vez que me encargaron una programación se me cayó el mundo encima porque no sabÃa por dónde empezar, pero si habÃan confiado en mà no podÃa defraudar. Aprendà a la fuerza y desde entonces no he dejado de hacerlo».
En las antÃpodas de las grandes citas centroeuropeas del verano, el Festival de Música Antiga apuesta por formato camertÃstico, la divulgación y el goce Ãntimo en petit comité. Son muchas las agrupaciones catalanas (Ensemble Barcelona Comtal, Cor de Cambra de Granollers o Polifem Consort por citar las primeras en actuar este año) que no suelen faltar a su cita con la alta montaña. Tampoco olvidar otras notables formaciones peninsulares que alivian por estos lares los calores meridionales como Inés Alonso y la Zarzamora o el grupo Caranzalem. Más allá de nuestras fronteras encontramos propuestas para todos los gustos de la mano de Das Kolorit, Gli incogniti, Samir Kadiri, con su sugerente propuesta De las Alpujarras a Arafat, o Ghalia Benali & Romina Lischka.

En quince años se habrán superado con creces el centenar de espacios que han acogido alguno de los cerca de 700 conciertos programados por el festival. Cientos, si no miles, de kilómetros recorridos durante ocho intensas semanas -Pirineo arriba, Pirineo abajo- para devolver la música a iglesias y monasterios cuya acústica llevaba siglos esperando recuperar su voz.
Solo el director del festival calcula que durante este tiempo habrá recorrido cerca de 100.000 kilómetros por las carreteras pirenaicas. «Nunca los he contabilizado, pero deben rozar los 100.000. Si a una media de cinco o seis mil kilómetros en cada edición le añadimos los múltiples viajes de preparación de cada año, posiblemente incluso sean más. Pero tengo la suerte de que me gusta mucho conducir; si no, serÃa imposible», reconoce.
Desde la monumental catedral de la Seu d’Urgell al refugio del El niu de l’à liga en lo alto de Tosa d’Alp en Bagà (2.536 metros) dos mil metros más arriba, el FeMAP recorre todo el paisaje y el paisanaje de la cordillera citando a melómanos y músicos a menudo en lugares del todo atÃpicos. Esta cita permite conocer la geografÃa del Pirineo, repartida en tres estados España, Francia y Andorra, a la vez que familiarizarse con su gastronomÃa local y con las principales agrupaciones barrocas y de música renacentista europeas, con especial énfasis en las ibéricas y de un modo particular en las principatines. A los grandes nombres del Barroco (Bach, Haendel, Telemann, Biber, Monteverdi, Cavalli, Vivaldi, Marais), omnipresentes en cada ocasión, se le añaden año tras año algunos linajes poco conocidos. Se enriquece y singulariza asà todavÃa más la propuesta interdisciplinar reivindicando compositores como MartÃn y Coll (1660-1734), Francesc Valls (1671-1747) o Joan March (1582-1658), largo tiempo olvidados.
Esa enorme maquinaria organizativa, repartida por decenas de municipios, esconde un trabajo casi artesanal. Sin embargo, Dutrèn relativiza la dificultad: «No hay secreto. Desde fuera se ve con mucha complejidad, pero no es mayor que la de cualquier otro oficio especializado. Los gestores culturales nos pasamos la vida organizando rutas, viajes, fechas, alojamientos, escenarios, pruebas acústicas, equipos técnicos, alquiler de instrumentos y vehÃculos, ensayos… y resolviendo todos los problemas que aparecen sobre la marcha». Cuando los músicos le preguntan cómo consigue coordinar semejante despliegue, suele responder con otra pregunta: «¿Cuál es el secreto para tocar tan bien un instrumento? Yo me siento absolutamente incapaz, pero para ellos parece una tarea sencilla»
Verano de 2026: de Machaut a Valls
Junto a agrupaciones como Bachcelona Consort o Bach Collegium Barcelona, que no esconden su predilección por Johann Sebastian Bach, conviven otras formaciones empeñadas en recuperar el legado de compositores mucho menos transitados. Los dos grandes Guillaume de la música medieval francesa, Machaut y Dufay, ambos muy presentes en la programación de 2026, trazan un recorrido que desemboca en Bach pasando por un amplio repertorio de autores catalanes aún por redescubrir.

Entre las propuestas de esta edición figuran algunas joyas musicales conservadas en la catedral de Barcelona o el primer Réquiem procedente del monasterio de Montserrat. Es el caso de una obra de Joan March (1582-1658), sin relación aparente con el homónimo magnate, banquero y mecenas mallorquÃn. Se trata de una figura poco conocida, maestro de Joan Cererols y primer compositor vinculado a Montserrat del que se conserva obra firmada.
Mucho ha contribuido el FeMAP sin duda a la restitución del barcelonés Francesc Valls, figura hoy indiscutible del barroco, que no hace sino ganar aceptación en escenarios de toda Europa. Coetáneo de Valls, el tarraconense Antoni MartÃn y Coll es otro de los nombres que suelen aparecer en los programas pirenaicos.
Desde la Catedral de Santa Maria de la Seu d’Urgell, donde abre la presente edición hasta el monasterio de Sant Pere de Camprodon el 23 de agosto, fecha de la clausura, el FEMAP ha programado un total de 50 conciertos repartidos por 36 municipios de pirineo gerundense e ilerdense, amén de la Catalunya Nord y Andorra. Precisamente en el privilegiado enclave andorrano del Llac d’Engolasters (Escaldes), a orillas del cual se alza el santuario de Sant Miquel, tendrá lugar el concierto del Ensemble Musicantes centrado en polifonÃa del Ars Nova y uno de los más atractivos en lo que a escenario y a repertorio se refiere.

Esa dispersión geográfica responde a una convicción que Josep Maria Dutrèn ha defendido desde el nacimiento del festival. «La inspiración no es otra que creer en la descentralización, en querer contribuir a que todo el mundo tenga la posibilidad de disfrutar de conciertos de primer nivel, por muy alejados que estén de las grandes ciudades». El director considera que la cultura puede contribuir a corregir, al menos en parte, algunos de los desequilibrios territoriales. «Yo no puedo hacer nada para evitar que haya personas que tengan que recorrer más de cien kilómetros para hacerse determinadas pruebas médicas, mientras yo las tengo a cinco minutos de casa, pero sà he podido acercarles la música. Y es un trabajo muy agradecido».
Su reflexión va más allá del caso pirenaico. «Si por mà fuera habrÃa organizado un festival en la Alpujarra, en El Bierzo o en Las Hurdes. Allà donde, por cuestiones demográficas u orográficas, resulta difÃcil generar una buena oferta cultural, las administraciones deberÃan ayudar a crearla. Ese fue el papel de la Generalitat en los inicios del FeMAP y creo que es un modelo de éxito».
No es casual que la singularidad de estas iglesias, monasterios y pequeños templos románicos constituya el principal sello de identidad del festival desde su nacimiento en 2011. La otra seña, el patrimonio etnográfico. Las almas montaraces encontrarán aquà también el complemento ideal al solaz medieval con excursiones, visitas guiadas o amenas charlas ad hoc en muchas de las sedes designadas. Con una agenda tan apretada, el hambre no se hace de rogar y la organización mima muy especialmente a los amantes de la buena mesa: a manteles o al finger food. No faltan packs turÃsticos ideales tanto para el melogourmet más exigente como para las familias todoterreno.
Panem et aurem

El logotipo de la actual edición, una llesca de pa pagès con forma de pabellón auricular, es toda una declaración de intenciones: la equiparación del goce auditivo y culinario. Concert amb gust ha bautizado la organización a sus convocatorias que se acompañan de degustación de productos locales, la mayor de las veces kilómetro 0. Degustaciones de vinos de la Cerdanya, quesos de l’Alt Urgell, longaniza de Olot o cerveza local son solo algunos de los inesperados bises que puede encontrarse el público al término de no pocos conciertos. Un kilómetro 0 de primera calidad para agasajar también a las formaciones peregrinadas de tierras transpirenaicas. Una doble recompensa, que mucho debemos a los diarios vaivenes y desvelos de su alma mater, Josep Maria Dutrèn.
Después de quince años, el Festival de Música Antiga dels Pirineus ha demostrado que la recuperación del patrimonio musical también puede servir para revitalizar el territorio. Basta seguir el rastro de sus conciertos para comprobar que, entre iglesias románicas, carreteras de montaña y pequeños pueblos, la música ha encontrado una forma de volver a habitar unos espacios para los que, siglos atrás, fue concebida.
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El Festival de Música Antiga dels Pirineus (FeMAP) celebra su decimoquinta edición entre el 3 de julio y el 23 de agosto de 2026, consolidado como una de las principales citas estivales dedicadas a la música antigua y al turismo cultural.
Más información en www.femap.cat
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Reportaje realizado en colaboración con Guadalupe Caballero y Ovidi de Cardona
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