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lunes, 5 de octubre de 2026
lunes 05/10/2026

VALENCIA | Crítica

Carmen actual

Orquesta de la Comunitat Valenciana (OCV). Cor de la Generalitat Valenciana. Escolania de la Mare de Déu dels Desemparats. Escola Coral Veus Juntes. Michele Spotti (dirección). Palau de les Arts

Carmen © Miguel Lorenzo-Mikel Ponce/Les Arts

El Palau de les Arts inauguró su temporada 2026-2027 con Carmen, una de aquellas obras que parecen condenadas a convivir con su propia leyenda, tantas veces representada y tan cargada de expectativas previas que cualquier nueva producción ha de enfrentarse por fuerza a esa tradición.

Dieciséis años después de su última presencia en el coliseo valenciano, la ópera de Bizet regresó en una nueva producción firmada por Ted Huffman, coproducida con el Grand Théâtre de Genève, que pretende apartarse de los tópicos del mito de la cigarrera para subrayar su dimensión contemporánea. Si bien el planteamiento del director de escena neoyorquino parte de una idea comprensible, a saber, la de escapar de la Carmen folclórica y convertir la historia en un «acto de teatro abierto», mostrando la maquinaria escénica y haciendo visibles ante el público las transformaciones del espacio y del vestuario, la intención de actualizar el mito y subrayar cuestiones como la libertad individual, la violencia y las relaciones de poder pierde fuerza cuando el artificio teatral, aunque discreto y sencillo, termina adquiriendo más protagonismo que la propia dramaturgia. La mirada de Huffman aporta perspectivas interesantes, pero no siempre consigue que esas ideas se integren de manera orgánica en el desarrollo teatral. Con todo, su principal virtud reside precisamente en negarse a ofrecer una Carmen rutinaria, evitando así la caída en ciertos estereotipos generados por una tradición visual que se ha mantenido durante décadas.

Spotti dirigió con solvencia, buen pulso y una evidente preocupación por no tapar nunca a los cantantes. Esa virtud terminó convirtiéndose, sin embargo, en una cierta limitación. La orquesta sonó excesivamente prudente, como si su función fuera la de acompañar y no la de participar plenamente en el drama. Las cuerdas, fundamentales para el refinamiento tímbrico y la sensualidad de la escritura de Bizet, quedaron particularmente relegadas, mientras que los vientos adquirieron un relieve comparativamente mayor. El balance favoreció claramente a las voces, que dominaron la escena con comodidad, pero a costa de reducir la presencia y el peso específico de la orquesta. Fue, en suma, una dirección eficaz y cuidadosa, aunque quizá demasiado reservada para una partitura que reclama también color, voluptuosidad y una cierta exuberancia sonora, puntualmente alcanzada en algunos tutti.

Vasilisa Berzhanskaya confirmó las expectativas depositadas en ella y se reveló como una Carmen de gran personalidad vocal. Su instrumento posee un timbre particularmente atractivo, oscuro sin perder luminosidad y sensual sin necesidad de recurrir a una expresividad artificiosa. La mezzosoprano rusa dominó el papel con gran seguridad técnica, una emisión homogénea y un fraseo cuidadosamente construido. Charles Castronovo compuso un Don José de considerable intensidad. Su canto combinó una línea lírica bien sostenida con una progresiva capacidad para expresar la transformación psicológica del personaje. El tenor evitó convertir al protagonista masculino en un simple amante despechado y encontró matices en un personaje que perdía paulatinamente el control sobre sí mismo. Su relación musical con Berzhanskaya constituyó uno de los principales atractivos de la representación.

Ruth Iniesta volvió a demostrar por qué mantiene una relación tan especial con el público de Les Arts. Su Micaëla encontró en la soprano una intérprete de gran musicalidad, capaz de cantar con naturalidad y elegancia sin convertir la pureza del personaje en ingenuidad. Su timbre, claro y bien definido, aportó un necesario contrapunto a la sensualidad más oscura de Carmen y a la progresiva deriva trágica de Don José. También Davide Luciano cumplió con solvencia como Escamillo. Su presencia escénica emanó autoridad, respaldada por una voz de centro robusto, graves sólidos y agudos seguros y penetrantes. El resto del reparto mantuvo asimismo un nivel notable, mientras que el Cor de la Generalitat Valenciana y la participación de la Escolania de la Mare de Déu dels Desemparats y de la Escola Coral Veus Juntes contribuyeron a construir una función convincente, convirtiendo este regreso de Carmen a Les Arts en un acontecimiento musical de considerable interés.

Etiquetas: noticiaportada

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