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viernes, 31 de julio de 2026
viernes 31/07/2026

ZAMORA | Festival LittleOpera. 25 de julio de 2026

Tan de actualidad…

Javier Gómez-Vallejo

El decidido apoyo de LittleOpera Zamora a la creación contemporánea va consolidando al Festival zamorano como uno de los más interesantes del panorama musical de nuestro país.

Este año, la undécima edición del Festival alumbró el estreno absoluto de la ópera de cámara Él. De las tinieblas a la luz, con música de Laura Vega y libreto y dirección de escena de Rita Cosentino. Se trata de una coproducción entre LittleOpera Zamora, la Fundación CajaCanarias y el Teatro Solís de Montevideo. La razón de ello: conmemorar los cincuenta años de la muerte de Mercedes Pinto (autora del libro original), los cien años de la edición en Uruguay de la novela Él y los trescientos años de la fundación de la ciudad de Montevideo por colonos canarios.

Mercedes Pinto fue una escritora canaria (Santa Cruz de Tenerife, 1889-Ciudad de México, 1976) que destacó entre los círculos intelectuales del Madrid de principios de los años 20 del siglo XX por sus escritos, siempre defendiendo la mejora de la condición de la mujer en esa sociedad que no lograba ponerse a la altura de las sociedades europeas, más progresistas. Habiendo vivido un matrimonio trágico (con maltratos por parte de un marido que terminó internado en un psiquiátrico), era firme defensora del divorcio, lo que la llevó al exilio, decretado por el dictador Primo de Rivera, tras una defensa pública del mismo. En Montevideo, donde recaló con su familia, publicó la novela Él, donde ficcionaba veladamente su experiencia en ese matrimonio desdichado; no se trata tanto de un texto feminista o reivindicativo como reflexivo y testimonial.

Estamos ante la primera ópera de Laura Vega, autora ya consolidada en el panorama creativo de nuestro país, cuya música se caracteriza por el eclecticismo y la variedad de lenguaje. Junto a Rita Cosentino, autora del libreto, ha creado una ópera redonda, que funciona a la perfección en lo musical y en lo dramatúrgico, ya que el trabajo colaborativo, más que paralelo, de ambas ha logrado una ópera prima mucho más madura de lo esperado. Vega logra llevar el ritmo musical acompañando el ritmo interno de la narración sin decaimientos ni extemporaneidades. La compositora canaria tiene un hermoso lenguaje totalmente personal, que no rehúye la melodía, pero tampoco deja de lado recursos expresivos musicales expresionistas y cercanos a la atonalidad, que le permiten describir la terrible situación que narra la obra con estremecedora verosimilitud.

La obra sitúa a tres personajes y siete músicos sobre la escena. Tres personajes porque Cosentino ha creado uno, no cantante, que no existe en la novela original, dando voz a la propia Mercedes Pinto, introduciendo en los parlamentos que separan las escenas en que se divide la ópera fragmentos de poesías y textos autobiográficos de Pinto. Esta voz hablada, mano a mano con la música que la acompaña de fondo, fue la encargada de guiarnos a través de los cambios de situación y ambiente, avanzando y retrocediendo en el espacio temporal de la narración según se desarrolla la obra.

Cristina Faus y Manuel Gómez Ruiz encarnaron respectivamente a la protagonista y a su marido. Y nos llevaron desde una inicial ilusión al infierno de una relación abusiva, controladora y maltratadora, para alcanzar el rayo final de esperanza que se percibe en la conclusión de la obra. Ambos cantantes ofrecieron unas interpretaciones redondas, con grandes prestaciones vocales, sin dudas ni fisuras. Más matizada la de Faus, pero porque la escritura de su papel así lo pedía, mientras que Gómez se atuvo en todo momento al carácter más monolítico de su personaje. Y magnífico recurso el de incluir a una actriz, la gran Teresa del Olmo, que supo coordinar su presencia teatral con la presencia musical de cantantes y músicos.

Todos ellos dirigidos con sabiduría y coherencia por Martín Jorge, actual director general y artístico del Teatro Solís de Montevideo. De gesto amplio, lidió con seguridad con una partitura a la que se enfrentaba por primera vez. Desentrañadas las dificultades musicales, supo desarrollarlas con músicos, cantantes y actriz, manteniendo en todo momento el pulso dramático de un estreno absoluto.

El escueto decorado, dos paredes en ángulo entre las que los dos cantantes desarrollaron su participación, sirvió para delimitar situaciones tan extremas que no necesitaban de ningún adorno, y así lo entendió Alejandra G. Requeijo en la escenografía.

Por tanto, estupenda iniciativa de LittleOpera Zamora de encargar y programar creación contemporánea.

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Etiquetas: noticiaportada

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