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miércoles, 28 de octubre de 2026
miércoles 28/10/2026

MADRID | Crítica

La JONDE y Ensemble Modern exploran nuevas sonoridades en la Fundación Juan March

JONDE Cámara Joven y Ensemble Modern I. JONDE Cámara Joven. Ensemble Modern. Dietmar Wiesner, flauta. Iñigo Alonso, clarinete. Corinna Canzian, violín. Anne Jacobs-Perkins, violonchelo. Ueli Wiget, piano. 25 de octubre. Fundación Juan March

© Dolores Iglesias y Alfredo Casasola

© Dolores Iglesias y Alfredo Casasola

La JONDE Cámara Joven y Ensemble Modern compartieron escenario el 25 de octubre en un concierto dedicado a seis compositoras contemporáneas, con el estreno absoluto de Unha estrela danzante, de Carme Rodríguez, y el estreno en España de U-Mul, de Younghi Pagh-Paan.

La Fundación Juan March acogió el domingo 25 de octubre, a las 12 h., el encuentro entre la JONDE Cámara Joven y Ensemble Modern, una propuesta que puso el foco en la creación musical de compositoras de distintas generaciones. El concierto, integrado en la serie de Jóvenes Intérpretes, supuso la primera participación de una selección camerística de la Joven Orquesta Nacional de España en este ciclo y puso fin a la gira de otoño de ambas formaciones, dedicada a obras de compositoras de las últimas cuatro décadas.

El programa reunió seis partituras de Kaija Saariaho, Carme Rodríguez, Hannah Kendall, Cathy Milliken, Hilda Paredes y Younghi Pagh-Paan. Un recorrido por diferentes aproximaciones a la música de cámara contemporánea, en el que el tratamiento del timbre, la combinación de instrumentos y la exploración de nuevas posibilidades sonoras ocuparon un lugar central.

La JONDE, creada en 1983 y dependiente del INAEM, tiene como objetivo el perfeccionamiento profesional y artístico de jóvenes músicos mediante el trabajo del repertorio sinfónico y camerístico, encuentros formativos y giras de conciertos. Por su parte, Ensemble Modern, fundado en 1980 y con sede en Fráncfort del Meno, es una de las formaciones europeas de referencia en la interpretación de música actual. Integrado por solistas de distintas nacionalidades, mantiene una intensa actividad concertística y aborda cada temporada numerosas obras nuevas, incluidos estrenos absolutos. La colaboración entre ambas agrupaciones propició así el encuentro entre jóvenes intérpretes y una formación con una amplia trayectoria en el repertorio contemporáneo.

La primera obra, Cendres (1998), de Kaija Saariaho, para flauta alto, violonchelo y piano, permitió apreciar la cohesión del conjunto y la atención al equilibrio entre las tres voces instrumentales. El violonchelo de Annie Jacobs-Perkins, integrante de Ensemble Modern, destacó por su fuerza expresiva, con una presencia que pareció articular el discurso musical. La flauta aportó expresividad y matices a una escritura en la que los instrumentos fueron encontrando puntos de encuentro hasta confluir en el tramo final. La interpretación puso de relieve la riqueza tímbrica de una partitura que reelabora materiales de la música orquestal de Saariaho en un contexto camerístico, jugando con la relación entre el unísono y la individualidad de cada instrumento.

El estreno absoluto de Unha estrela danzante, de Carme Rodríguez, constituyó uno de los momentos centrales de la sesión. Encargada por la JONDE, la obra reúne clarinete, trompa, viola, contrabajo, percusión y piano. La percusión adquirió un papel destacado dentro de una escritura en la que las cuerdas fueron ganando presencia progresivamente. El diálogo entre los distintos instrumentos, con intervenciones del clarinete, el violín, la trompa y el piano, contribuyó a construir un discurso de contrastes y relaciones tímbricas. Al término de la interpretación, la compositora salió a saludar, subrayando el carácter especial de esta primera presentación pública de la obra.

El concierto siguió con U-Mul (La fuente), de Younghi Pagh-Paan, presentada en estreno en España. La pieza, para flauta, clarinete, violín, viola, violonchelo, contrabajo y percusión, sitúa la fuente como símbolo de encuentro y distribución de un recurso vital. La percusión desempeña un papel central y reúne a los intérpretes en una construcción sonora que, según la concepción de la compositora, fluye como el agua. La obra cerró el recorrido con una reflexión sobre la dimensión colectiva del sonido y la capacidad de los instrumentos para integrarse en un mismo proceso musical.

La cuarta obra, Three step (2010), de Cathy Milliken, para trompa, violín y violonchelo, destacó por el solo inicial de trompa, que estableció el punto de partida de la pieza. La posterior intervención del violín y el violonchelo fue dando forma a una relación instrumental en la que sobresalió la fusión entre la trompa y el violonchelo de Enma González Blanco. La obra, inspirada en la pintura Angelus Novus, de Paul Klee, plantea una suerte de coreografía instrumental en la que las voces se imitan, interrumpen y transforman, dando lugar a un proceso musical de progresiva interacción.

La cuarta obra, Three step (2010), de Cathy Milliken, para trompa, violín y violonchelo, destacó por el solo inicial de trompa, que estableció el punto de partida de la pieza. La posterior intervención del violín y el violonchelo fue dando forma a una relación instrumental en la que sobresalió la fusión entre la trompa y el violonchelo de Enma González Blanco, junto con la aportación del piano de Miguel Vicente Brozas. La obra, inspirada en la pintura Angelus Novus, de Paul Klee, plantea una suerte de coreografía instrumental en la que las voces se imitan, interrumpen y transforman, dando lugar a un proceso musical de progresiva interacción.

En Juegos prohibidos (2019), de Hilda Paredes, para clarinete, violonchelo y piano, destacó la intervención pianística de Ueli Wiget, también integrante de Ensemble Modern. La obra incorpora canciones infantiles mexicanas que se van transformando y destruyendo a lo largo de la partitura, en una referencia a la pérdida de la infancia y a la experiencia de los niños en los centros de detención de la frontera entre México y Estados Unidos. La propuesta introduce así una dimensión expresiva y política en el programa, mostrando cómo la creación contemporánea puede incorporar materiales reconocibles para dotarlos de un significado nuevo.

El concierto finalizó con Vera (2008), de Hannah Kendall. La partitura, concebida para clarinete, violín, viola y violonchelo, parte de la manipulación de series dodecafónicas mediante la sustracción de grupos de notas y la repetición controlada, recursos con los que la compositora construye diferentes ambientes y referencias tonales. Su presencia en el programa permitió prolongar el recorrido por distintas formas de abordar el material sonoro desde la música de cámara.

El encuentro entre la JONDE Cámara Joven y Ensemble Modern ofreció una aproximación a distintas voces de la creación contemporánea, desde la exploración tímbrica de Saariaho hasta las referencias sociales y simbólicas de Paredes y Pagh-Paan. La presencia de una obra de encargo y de un estreno en España reforzó el interés de una sesión que situó a las compositoras en el centro del repertorio y mostró la importancia del diálogo entre generaciones de intérpretes en la difusión de la música de nuestro tiempo.

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