Doce Notas

Saint François d’Assise, el santo de Mortier

Saint François d’Assise

Me fascina…”. Siendo así, es fácil comprender que la ópera Saint François d’Assis sea uno de sus títulos-fetiche. Que, además, le ha funcionado. En 1992, coincidiendo con el comienzo de su década como director del Festival de Salzburgo, la obra de Messiaen apuntaló con firmeza su posterior trayectoria en la ciudad natal de Mozart con una producción firmada por Peter Sellars.

En su siguiente destino, la Trienal del Ruhr, volvió a recurrir en 2003 al título del compositor francés para conmemorar los veinte años de su estreno absoluto en la Ópera Garnier de París. Esta vez, encargando un especial entorno escénico a los artistas plásticos Emilia e Ilya Kabakov, ofreciéndole la responsabilidad musical a su fiel espada desde su paso por el Teatro de la Monnaie de Bruselas, Sylvain Cambreling. No es de extrañar que, para cerrar su primera y controvertida temporada madrileña, Mortier vuelva a mirar a su santo de cabecera, contando de nuevo con el equipo Kabakov-Cambreling, ofreciendo el cometido escénico a Giuseppe Frigeni, aprendiz de brujo forjado junto a Bob Wilson.

Entre el 6 y el 13 de julio, los 130 profesores de la Sinfónica de la Radio SWR de Baden-Baden y Freiburg, el coro del Teatro Real reforzado, unido al de la Comunitat Valenciana, realzarán la labor de un reparto encabezado por Alejandro Marco-Burhmester y Camilla Tilling (Il Poverello y el ángel), en un espacio tan particular como el Madrid Arena de la Casa de Campo.

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