Doce Notas

Tres conciertos de altura

opinion  Tres conciertos de altura

Reveladores diálogos polifónicos

La noche del 11 de julio, el Cor de Cambra de Granollers nos presentó un sugestivo programa de polifonía tardo-renacentista y música coral romántica. Un repertorio que invitaba al espectador a descubrir el ingenio expresivo de las colosales arquitecturas sonoras concebidas por aquellos maestros que llevaron el lenguaje polifónico a su máxima culminación (Orlando di Lasso, Palestrina, Victoria, Monteverdi, Guerrero o Alonso Lobo), estableciendo, a su vez, un sugerente diálogo con aquellos maestros del Romanticismo que recogieron su legado (Mendelssohn, Bruckner, Brahms, Rheinberger, Grieg). Y es que, tal como intuyó Eugeni d’Ors en su breve ensayo titulado Lo barroco, existe un eón o corriente universal que, más allá de períodos históricos y casillas estéticas, manifiesta una efusión vital y un ímpetu dinámico que hermana el alma del despertar barroco y el espíritu romántico. No en balde, los grandes compositores y literatos del Romanticismo encontrarán en los pentagramas y en los textos barrocos una fuente inagotable de inspiración.

Todo ello pudo apreciarse con enorme deleite en el espléndido concierto ofrecido por la formación coral de Granollers. Una entidad dirigida por el maestro Josep Vila Jover, quien, desde el amateurismo, ha sido capaz de alumbrar en la capital del Vallès Oriental unas formaciones musicales que hoy se cuentan entre las mejor calificadas de Cataluña. La pulcritud discursiva, la modulación expresiva y la prestación técnica aunaron un engranaje musical que hizo franca justicia al exigente repertorio del programa. El resultado final fue una edificante experiencia sonora que halló su contrapunto visual en los monumentales mosaicos de Marko Rupnik que decoran la iglesia andorrana de Sant Julià i Sant Germà de Lòria, donde tuvo lugar el concierto.

Los albores del Barroco

El mediodía del 12 de julio, la iglesia del seminario de La Seu d’Urgell acogió un interesante viaje musical por los albores del Barroco temprano a cargo de Polifem Consort, el conjunto que dirige el contratenor Jordi Domènech. Tomando como leitmotiv la ópera fundacional La favola d’Orfeo, de Claudio Monteverdi, la formación historicista catalana nos brindó un estimulante recorrido por obras de compositores seicentistas italianos como Andrea Falconiero, Giovanni Battista Bassani, Pietro Benedetti, Biagio Marini, Alessandro Stradella y Tarquinio Merula, además del propio Monteverdi.

Contribuyó al realce musical del concierto la excepcional interpretación del barítono Ferran Albrich, quien derrochó, a la par, talento canoro y vehemencia expresiva. En todo momento estuvo magníficamente arropado en su cometido por Anna Urpina y Joan Espina (violines), Rafael Bonavista (tiorba), Nicola Brovelli (violonchelo) y el mismo Jordi Domènech desde el clave. Una actuación, en suma, digna de las mejores salas de conciertos.

El camino hacia los adentros

Si el Renacimiento, bajo el influjo del antropocentrismo humanista, supuso la descubierta y la conquista del mundo y el espacio natural, el Barroco se volcó en la investigación de las profundidades y los adentros de la psique humana. Conscientes de ello y del legado espiritual que atesoran las composiciones de este último período, la formación historicista Ayres Extemporae nos invitó a transcurrir un sendero introspectivo del tormento al sosiego del alma.

Integrado por Xenia Gogu (violín barroco), Víctor García (violonchelo de cinco cuerdas) y Teresa Medina (violonchelo barroco), este insólito trío de cuerdas desgranó un itinerario musical conformado por obras de Matthew Locke, Heinrich Ignaz Biber y Johann Sebastian Bach que hizo las delicias del público que llenaba la pequeña iglesia de Aravell la tarde del 12 de julio del corriente. La alquimia sonora desplegada por los tres intérpretes, unida a la intimidad del espacio donde tuvo lugar, logró transportar al grueso del auditorio por los senderos en los que el espacio y el tiempo se disuelven en armónica trascendencia. Una experiencia auténticamente redentora que coronó con broche de oro un fin de semana de grandes revelaciones musicales.

___________

Salir de la versión móvil