Doce Notas

Laura Vega lleva al Festival LittleOpera Zamora la ópera ‘ÉL. De las tinieblas a la luz’

entrevistas  Laura Vega lleva al Festival LittleOpera Zamora la ópera ÉL. De las tinieblas a la luz

El Festival LittleOpera Zamora acogerá el próximo 25 de julio el estreno de ÉL. De las tinieblas a la luz, una ópera de cámara en un acto con música de Laura Vega y libreto de Rita Cosentino, inspirada en la novela homónima de Mercedes Pinto. La producción, fruto de la colaboración entre la Fundación CajaCanarias, el Festival LittleOpera de Zamora y el Teatro Solís de Montevideo, propone una reflexión sobre la violencia ejercida contra las mujeres y el papel del arte como espacio de resistencia y liberación.

Construida a partir de la novela autobiográfica Él y de otros textos poéticos y testimoniales de Mercedes Pinto, la obra enlaza pasado y presente para mostrar una realidad que, un siglo después de la publicación del libro, mantiene una inquietante vigencia. La protagonista revive el recuerdo de una noche de bodas que pronto deriva en una espiral de control, miedo y violencia. En escena, la palabra hablada y el canto se funden para recorrer un descenso a los infiernos en el que la experiencia individual se convierte en el reflejo de una sociedad que silencia y oprime.

Lejos de quedarse en el retrato del sufrimiento, la ópera sitúa la escritura y la creación artística como herramientas de emancipación. Desde la oscuridad del exilio, la violencia y la incomprensión, la palabra emerge como un símbolo de salvación capaz de transformar el dolor en un mensaje de lucha y esperanza. Coincidiendo con el centenario de la publicación de Él y los cincuenta años del fallecimiento de Mercedes Pinto, la nueva creación reivindica el legado de la escritora canaria como una voz adelantada a su tiempo.

Nacida en Gran Canaria en 1978, Laura Vega es una de las compositoras españolas más destacadas de su generación. Formada en el Conservatorio Superior de Música de Las Palmas, donde obtuvo los títulos superiores de Piano, Solfeo y Composición -especialidad en la que recibió el Premio Fin de Carrera-, amplió posteriormente sus estudios con José Luis de Delás y José María Sánchez-Verdú, culminando su formación con el doctorado por la Universidad de La Laguna en 2016.

Su catálogo supera las setenta obras y abarca música sinfónica, concertante, coral y de cámara. Ha recibido numerosos encargos de instituciones y festivales de referencia, entre ellos el Festival Internacional de Música de Canarias, la SGAE o la Orquesta Nacional de España, y su música ha sido interpretada por formaciones como la Scottish Chamber Orchestra, la Orquesta Nacional de España, la Orquesta Filarmónica de Dresde o la Orquesta Nacional de Colombia. Miembro de la Real Academia Canaria de Bellas Artes desde 2011 y de la Academia de la Música de España desde 2025, ha sido distinguida, entre otros reconocimientos, con el Premio Ateneo a la Cultura y el Can de las Artes del Cabildo de Gran Canaria, consolidando una trayectoria caracterizada por el rigor creativo y el compromiso con la música contemporánea.

ÉL De las tinieblas a la luz parte de la novela autobiográfica de Mercedes Pinto, un texto escrito hace un siglo que sigue resultando profundamente actual. ¿Qué fue lo que más le impactó de esta historia y qué sintió que podía aportar la música a un testimonio tan poderoso?

Lo que más me impactó fue precisamente la dimensión humana y realista de una novela que nace de una experiencia autobiográfica terrible. Mercedes Pinto describe con gran lucidez los mecanismos de la violencia de género, el maltrato psicológico, el aislamiento, el miedo y la pérdida de identidad, cuestiones que lamentablemente continúan muy presentes en nuestra sociedad. Enseguida quise profundizar en la vida de la escritora y me sumergí en la búsqueda de información y lectura de su obra. Me conmovió su capacidad de resiliencia y la valentía con la que denunció públicamente estas situaciones en una época tan adversa como los años veinte. Sentí que la música podía reforzar sus emociones, amplificar aquello que resulta imposible verbalizar, revelar lo que permanece oculto y, finalmente, transmitir esperanza a las personas que puedan identificarse con esta historia. Creo que la música potenciará la carga emocional que de por sí ya tiene la novela. 

La ópera aborda cuestiones como la violencia de género, el control, el miedo y la emancipación a través de la escritura. ¿Cómo se traduce musicalmente ese viaje «de las tinieblas a la luz» que plantea el propio título de la obra?

La música realiza un recorrido emocional que transita desde la culpa, el terror y el dolor hacia la esperanza y la libertad. La idea era construir un paisaje sonoro que permitiera al público transitar junto a los personajes por ese proceso de transformación, haciendo que las emociones evolucionaran de manera gradual a lo largo de la obra. Para ello, recurro a recursos como el uso del leitmotiv como elemento de cohesión y de caracterización psicológica, el silencio como componente dramático, los cambios en la densidad de la escritura, la combinación de diferentes timbres instrumentales, la fragmentación del discurso musical asociada a la presencia de Él o la superposición de distintos elementos rítmicos para expresar el desequilibrio psicológico, entre otros muchos.

En la sinopsis se habla de una protagonista que se desdobla entre la palabra hablada y el canto. ¿Qué posibilidades dramáticas y musicales le ofrecía ese recurso para construir la psicología del personaje?

Este desdoblamiento resultó fundamental por la manera en la que decidimos contar la historia de Mercedes Pinto: una actriz encarna a Mercedes que, en su madurez, recuerda su pasado, y una mezzosoprano representa a la Mercedes joven que vive los acontecimientos. Creo que el contraste entre la palabra hablada y la cantada refuerza el realismo y la dimensión atemporal de esta historia. En mi opinión, la voz hablada impacta de una forma más directa en el oyente, favoreciendo la cercanía y conexión con el público. Por otro lado, el canto trasciende lo cotidiano, favorece la intensidad dramática expandiendo su dimensión emocional y simbólica.

¿Cómo ha sido el proceso de trabajo con la autora del libreto Rita Consentino y de qué manera ha influido ese diálogo entre libreto y música en la construcción de la ópera?

Ha sido un apasionante proceso de creación compartida, extremadamente intenso y enriquecedor. Trabajamos estrechamente desde la investigación inicial sobre la vida y obra de Mercedes Pinto hasta la definición de la estructura de la ópera. Siempre compartimos la voluntad de ser fieles al espíritu de Mercedes. Juntas seleccionamos los episodios de la novela que ofrecían un mayor potencial escénico e incorporamos fragmentos de otras de sus obras literarias que, por su intensidad poética, resultaban interesantes para el canto. Mientras Rita Cosentino escribía el libreto y concebía la puesta en escena, yo construía en mi imaginación el universo sonoro. Poco a poco, a medida que avanzaba, le enviaba las partituras de cada escena, lo que generó un intercambio permanente de ideas y una retroalimentación constante entre la palabra y la música. Ese diálogo creativo fue esencial para dotar de unidad a la obra y resultó decisivo para culminar el proyecto dentro de los plazos previstos.

Después de haber inspirado una película tan emblemática como ÉL, dirigida por Luis Buñuel, ¿qué cree que puede aportar la ópera a esta historia que no pueden ofrecer ni la literatura ni el cine?

La novela y la película sitúan el foco de la historia en lugares distintos. La novela permite adentrarse en el pensamiento de Mercedes Pinto y la película de Buñuel ofrece una mirada personal sobre el personaje masculino y su mundo psicológico.

Nuestra ópera propone una nueva forma de narrar el relato. Hemos planteado distintos planos temporales, espaciales e incluso de conciencia, ya que entrelaza la acción presente con los recuerdos de Ella o con los estados de delirio de Él. Esta estructura nos permite construir una dramaturgia en la que memoria, realidad e imaginación conviven de manera natural.

Pero quizá la mayor aportación de la ópera sea su capacidad para convertir la historia en una experiencia compartida. Además, al tratarse de una ópera de cámara, la proximidad física entre intérpretes y público elimina parte de la distancia escénica y convierte al espectador en un testigo directo de cuanto sucede. Esa combinación entre la fuerza expresiva de la música y la experiencia del directo hace que la historia no solo se contemple o se lea, sino que se viva con una intensidad difícil de alcanzar en otros lenguajes artísticos. 

ÉL es una coproducción entre la Fundación CajaCanarias, el Festival LittleOpera Zamora y el Teatro Solís de Montevideo. ¿Cómo influye en el proceso creativo saber que una nueva ópera nace con vocación de recorrer distintos escenarios y dialogar con públicos diversos?

Es una gran responsabilidad y, al mismo tiempo, un enorme estímulo. Saber que una nueva obra recorrerá diferentes escenarios es un privilegio para quien la crea. En mi caso, el hecho de que la ópera vaya a viajar entre España y Uruguay —país que acogió a Mercedes Pinto durante su exilio— no condicionó el proceso creativo. Sí me emociona especialmente el valor simbólico de esta coproducción. Creo que refuerza el carácter de homenaje internacional a Mercedes Pinto, al tender un puente entre dos países fundamentales en su biografía. Además, la coincidencia de dos efemérides hace que el estreno tenga un significado aún mayor: el centenario de la publicación de la novela en Montevideo el 21 de agosto de 1926 y el cincuenta aniversario del fallecimiento de Mercedes Pinto (1883-1976).

A lo largo de su trayectoria ha compuesto conciertos, música coral o de cámara. ¿Qué desafíos específicos plantea la escritura operística y qué lugar ocupa ÉL dentro de su evolución como compositora?

Hasta que apareció este proyecto, no había sentido la necesidad de escribir una ópera. Cuando recibí la propuesta, lo primero que hice fue leer la novela y desde las primeras páginas me cautivó. Tuve la sensación de que aquella historia había llegado a mí en el momento adecuado y de que, después de veinticinco años dedicándome a la composición, debía convertirse en mi primera ópera. El mayor desafío fue concebir y escribir una obra de estas dimensiones en un plazo muy reducido. Aun así, en ningún momento sentí la necesidad de modificar mi lenguaje compositivo. La música que escribo es la que me caracteriza y con la que me siento identificada. Siempre he escrito la música que mi cuerpo, mi mente y mi alma me piden en cada momento, utilizando con libertad los recursos sonoros que necesito para expresar los estados emocionales que deseo transmitir. 

En este caso recuerda la figura de una autora canaria como Mercedes Pinto. ¿Ha sentido esta ópera también como una forma de reivindicar una voz femenina que merece una mayor presencia en nuestra memoria cultural?

Absolutamente. Esta ópera supone un paso más, de los que ya han dado otras personas e instituciones, para poner en valor a Mercedes Pinto, una mujer excepcional, adelantada a su tiempo, pionera en la defensa de los derechos de las mujeres, que fue capaz de romper con los estereotipos sociales y se atrevió a denunciar la violencia machista en una época en la que ni siquiera existía el lenguaje para nombrarla. Y, al mismo tiempo, da voz a tantas mujeres que, durante siglos, han visto su voz silenciada por la violencia.

Debo mencionar y agradecer la magnífica labor realizada por la catedrática Alicia Llarena, cuya investigación, edición y difusión de la obra literaria y periodística de Mercedes Pinto han sido fundamentales para rescatar y preservar su legado.

La música contemporánea suele enfrentarse al reto de conectar con nuevos públicos. ¿Cree que historias como la de ÉL, tan cercanas a las preocupaciones sociales actuales, pueden contribuir a acercar la ópera de nueva creación a espectadores que quizá nunca han asistido a una representación?

Sí, creo que las historias con una fuerte carga social y humana pueden contribuir a acercar la creación contemporánea a nuevos espectadores. En mi experiencia, el público no suele rechazar la contemporaneidad, sino aquello con lo que no logra conectar o no consigue emocionarlo. Cuando una obra consigue establecer esa conexión emocional, desaparecen muchas de las barreras que a veces se asocian a la creación actual. 

Después de este estreno en el Festival LittleOpera Zamora, ¿qué le gustaría que permaneciera en el espectador? ¿Qué conversación espera que esta ópera sea capaz de generar?

En primer lugar, me gustaría que el público saliera del teatro conmovido. Me ilusiona pensar que esta ópera pueda contribuir a acercar la obra de Mercedes Pinto a nuevos públicos. Estoy convencida de que muchos espectadores sentirán el deseo de descubrir más sobre su vida al salir de la función. Espero que la ópera sirva para continuar la difusión de una voz fundamental de nuestro patrimonio cultural y para reconocer la vigencia y relevancia de un pensamiento que continúa dialogando con nuestro presente.

Por otro lado, me gustaría que fuera una invitación a la reflexión sobre la vulnerabilidad de los seres humanos y a pensar que en las peores circunstancias se puede abrir un camino hacia la luz, la paz y la felicidad. Si esta historia contribuye a que una sola persona encuentre ese consuelo, todo el esfuerzo habrá merecido la pena. Si todos esos pensamientos y emociones continúan resonando más allá del teatro, entonces el arte habrá cumplido uno de sus principales propósitos.

www.littleoperazamora.com/el

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