
Llorenç Caballero, director general y artístico de Ibermúsica desde 2015, ha seguido consolidando una de las programaciones sinfónicas más ambiciosas y prestigiosas del panorama europeo, fundada en 1970 por Alfonso Aijón. Músico, editor y gestor cultural, el director artístico barcelonés ha desarrollado una extensa trayectoria vinculada tanto a la recuperación del patrimonio musical como al impulso de jóvenes intérpretes y directores. Fundador de Tritó Edicions, exdirector artístico de la JONDE y figura clave durante tres décadas en la Orquesta de Cadaqués y su célebre Concurso de Dirección, Caballero combina una profunda visión artística con una amplia experiencia internacional en el ámbito de la música clásica.
La temporada 2026/2027 de Ibermúsica reunirá a algunas de las mejores orquestas del mundo —como la Filarmónica de Nueva York, la Royal Concertgebouw Orchestra o la Filarmonica della Scala— junto a directores de referencia como Gustavo Dudamel, Klaus Mäkelä, Semyon Bychkov o Daniele Gatti. Además de una destacada presencia de grandes solistas internacionales, la programación estará marcada por la celebración del bicentenario de Beethoven, varios estrenos absolutos y el compromiso con nuevos públicos a través del ciclo km0 y una política de abonos accesible. Con esta nueva edición, Ibermúsica sigue reafirmando su posición como una de las grandes citas sinfónicas europeas.
La temporada 2026/2027 reúne algunas de las orquestas y directores más destacados del panorama internacional. ¿Qué criterios han guiado la construcción artística de esta edición y qué la distingue de temporadas anteriores de Ibermúsica?
La pauta de la programación de Ibermúsica ha sido siempre traer a nuestras temporadas las orquestas, directores y solistas más representativos del panorama musical internacional.
La apertura con la Filarmónica de Nueva York y Gustavo Dudamel en su primera gira como titular de la formación supone uno de los grandes acontecimientos de la temporada. ¿Qué significa para Ibermúsica contar con este debut en Madrid?
La Filarmónica de Nueva York hacía años que no venía a España, y es fantástico que, en su primera gira con su nuevo director titular, hayan pensado en nosotros. Sin duda, también ha influido la relación especial de Ibermúsica con el maestro Gustavo Dudamel.
Esta temporada conviven figuras consagradas como Riccardo Chailly, Semyon Bychkov o Sir John Eliot Gardiner con nombres de una nueva generación como Klaus Mäkelä o Yunchan Lim. ¿Cómo trabaja Ibermúsica el equilibrio entre tradición y renovación?
Ibermúsica y su público sienten una gran devoción por los grandes nombres de la música clásica, pero, al mismo tiempo, a lo largo de sus 56 años de historia, la institución se ha distinguido por apoyar y consolidar a jóvenes músicos que, sin duda, serán las grandes figuras del futuro próximo. Combinar ambas apuestas es nuestro deber y, al mismo tiempo, uno de nuestros mayores compromisos y placeres.
El bicentenario de la muerte de Ludwig van Beethoven ocupa un lugar central en la programación. ¿Por qué han querido abordar esta conmemoración desde perspectivas tan diferentes, desde la integral sinfónica hasta obras menos habituales como la Fantasía Coral o la Misa en Do Mayor?
Sí, también el Triple concierto o algunas de las sonatas para piano. Beethoven está considerado por muchos como el más grande compositor de todos los tiempos y, en este tramo de 2027, así como en la temporada 2027/28, queremos mostrar su genialidad a través de distintos géneros y formatos.
La presencia de una decena de estrenos y de varias obras inéditas en la historia del ciclo parece reforzar la apuesta por ampliar el repertorio. ¿Considera que el público de Ibermúsica demanda cada vez más descubrimientos musicales además de los grandes títulos sinfónicos?
Sí, el gran melómano es aquel que tiene la curiosidad de escuchar las obras más conocidas e importantes en nuevas interpretaciones, así como las nuevas obras en versiones convincentes que defiendan y enriquezcan este nuevo patrimonio musical.
El ciclo km0 continúa creciendo con propuestas más cercanas y formatos diferentes. ¿Qué papel juega este ciclo dentro de la identidad actual de Ibermúsica y qué objetivos persigue a medio plazo?
En colaboración con Radio Clásica y el Centro Conde Duque, presentamos obras nuevas y recuperaciones patrimoniales, interpretadas por músicos y compositores cercanos, que consideramos un complemento de gran interés para nuestros conciertos de siempre.
En un momento de gran competencia cultural, ¿cómo se trabaja para fidelizar al público habitual y, al mismo tiempo, acercar la música clásica a nuevas generaciones?
Apostando, al mismo tiempo, por la tradición, la calidad y la novedad. Combinando lo nuevo y lo antiguo, lo consagrado y lo sorprendente. Invitando a compositores e intérpretes jóvenes que apuntan hacia nuevas propuestas.
La imagen visual de la temporada, creada por la artista Clara León, plantea la ciudad como una gran sinfonía colectiva. ¿Hasta qué punto considera importante que una temporada musical dialogue también con otras disciplinas artísticas?
Fundamental, sin duda. Y la colaboración con el Centro Conde Duque es una muestra de cómo los espacios alternativos enriquecen la experiencia y permiten mostrar una misma realidad desde distintos ángulos y perspectivas.
Más allá de la programación de conciertos, Fundación Ibermúsica desarrolla una importante labor de divulgación y apoyo a la música clásica. ¿Qué iniciativas considera fundamentales dentro de ese trabajo de formación y creación de nuevos públicos?
Los encargos a compositores, las becas para intérpretes jóvenes y la promoción de estos a través de ayudas, contactos y conciertos son una manera de aliviar la presión y ayudar a las futuras generaciones a alcanzar su objetivo, que no siempre es fácil de lograr.
Después de más de medio siglo de historia, Ibermúsica sigue siendo una referencia internacional en la programación sinfónica. ¿Cuál cree que debe ser hoy el papel de un ciclo como este dentro de la vida cultural de Madrid y del panorama europeo?
Ibermúsica es el resultado de la voluntad de su público de contar en Madrid con una temporada de conciertos del más alto nivel internacional y de proyectarla hacia toda la afición del país. Con un papel consolidado a lo largo de sus 56 años de actividad, seguirá presentando y promoviendo las grandes formaciones orquestales y a los grandes intérpretes, tanto consagrados como emergentes.
¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta Ibermúsica en las próximas temporadas? ¿Habrá nuevos proyectos a corto o medio plazo?
Ibermúsica está fortaleciendo su papel internacional a través de la proyección de jóvenes talentos y de nuestras orquestas en el extranjero, así como mediante la organización y promoción de grandes conciertos en Europa, América y Asia.
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