Doce Notas

El Liceu cierra su temporada de danza con Nijinsky de John Neumeier y el debut de Jonathan Nott

danza  El Liceu cierra su temporada de danza con Nijinsky de John Neumeier y el debut de Jonathan Nott

La obra, estrenada en el año 2000 en Hamburgo, rinde homenaje al legendario bailarín Vaslav Nijinsky, una figura clave en la renovación del lenguaje coreográfico a comienzos del siglo XX. Con dirección y coreografía del propio Neumeier, este ballet en dos actos propone un recorrido por la vida y el universo creativo del artista, combinando recuerdos, visiones y episodios biográficos en una estructura de gran carga emocional.

El debut de Nott al frente de la Orquesta del Liceu se presenta como una exigente carta de presentación. El programa incluye partituras de gran formato de compositores como Nikolai Rimski-Kórsakov y Dmitri Shostakóvich, entre ellas Scheherazade y la Sinfonía n.º 11, además de obras de Frédéric Chopin y Robert Schumann. Un repertorio de gran complejidad que permitirá al director mostrar su capacidad para abordar amplios arcos dramáticos y densas texturas orquestales.

En el papel protagonista se alternarán el bailarín ucraniano Alexandr Trusch y el catalán Aleix Martínez, miembro principal del Hamburg Ballet y nacido en Barcelona.

Nijinsky toma como punto de partida la última actuación del artista en 1919, en un hotel de Saint Moritz, un episodio que él mismo describió como sus “nupcias con Dios”. A partir de este momento simbólico, la obra se adentra en sus pensamientos, recuerdos y alucinaciones, trazando un retrato complejo que abarca tanto su brillante carrera como su progresivo deterioro mental.

El primer acto recorre su trayectoria con los Ballets Rusos, evocando algunos de sus papeles más emblemáticos y momentos de su vida personal. El segundo, en cambio, se adentra en su mundo interior, marcado por la enfermedad, la guerra y la ruptura con su entorno, hasta culminar en una última danza que simboliza el final de su carrera.

Con una escenografía y un vestuario que evocan el París de principios del siglo XX, la propuesta de Neumeier construye un universo escénico de gran riqueza visual y emocional. El resultado es un espectáculo de gran fuerza teatral que no solo homenajea a una figura mítica, sino que también reflexiona sobre los límites entre arte, memoria y locura.

Fundador del Hamburg Ballet en 1973, Neumeier ha desarrollado una extensa trayectoria internacional, caracterizada por su capacidad para renovar la tradición del ballet clásico desde una perspectiva contemporánea. Con Nijinsky, el coreógrafo ofrece una de sus creaciones más emblemáticas, que ahora llega al Liceu como broche final de su temporada de danza.

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