
Tras su reciente debut en la ABAO Bilbao Ópera, donde estrenó el pasado 17 de enero el rol de Sophie en Werther de Jules Massenet en el Palacio Euskalduna, la soprano gallega Lucía Iglesias continúa consolidando una carrera en pleno ascenso.
Debutó profesionalmente en 2019 con La Cenerentola de Rossini y, desde entonces, ha desarrollado una carrera que la ha llevado a actuar en escenarios como el Teatro Real, el Teatro Mancinelli de Orvieto, el Auditorio de Galicia o el Palacio de la Ópera de A Coruña.
Ha interpretado roles como Adina, Susanna, Nannetta, Musetta o Clorinda, recibiendo elogios por su voz luminosa, su musicalidad y su carisma escénico.
Ha colaborado con reconocidos directores musicales y escénicos, formó parte del programa Crescendo del Teatro Real y ha sido premiada en destacados concursos internacionales. Cuenta con estudios de piano y es doctoranda en Música.
El 5 de febrero participará en el Tour del Talento de la Fundación Princesa de Girona en Sant Boi de Llobregat, junto a otras voces surgidas de Crescendo.
Su temporada 25/26 incluye importantes compromisos, como una nueva producción de La flauta mágica que la llevará al Teatro de la Maestranza y al Real Teatro del Retiro en el rol protagónico de Pamina, o su debut en el Teatro Segura de Lima con la producción de La púrpura de la rosa, en el papel protagonista de Venus, y en el marco del congreso de Ópera Latinoamérica (OLA).
Werther ocupa un lugar muy especial en tu historia personal, ya que fue la ópera que despertó tu vocación cuando tenías solo ocho años. ¿Qué ha significado para ti volver a este título ahora, 17 años después, y hacerlo desde el escenario de la ABAO Bilbao Ópera?
Ha sido tremendamente emocionante volver a este título después de diecisiete años de estudio y preparación. Estoy muy agradecida a Cesidio Niño (director artístico de ABAO) que ha confiado en mí para hacer este debut con un cast de primer nivel. Uno de mis sueños era volver a interpretar Werther de solista y nunca pensé que lo cumpliría tan joven. El Palacio Euskalduna es un escenario que impone, porque es realmente enorme y supone un reto a nivel acústico. Sophie es un rol que en pocas ocasiones permite acceder al registro agudo, que es en el que brilla la voz de soprano. He recibido la enhorabuena de varios críticos y del público, porque la voz estaba siempre presente y bien proyectada, así que estoy muy contenta de haber superado este debut exitosamente.
Has debutado en Bilbao con el personaje de Sophie, pero muy pronto asumirás roles protagonistas como Pamina o Venus. ¿Cómo sientes que ha evolucionado tu voz y tu madurez artística en este momento de tu carrera?
Estoy en constante evolución, explorando repertorios, estilos, lenguas diferentes y progresivamente interpretando personajes más protagónicos. Mi voz es más homogénea, sonora y me muevo en el registro con cada vez menos esfuerzo. Por esto, en estos últimos años he ido adquiriendo más comodidad en el registro sobreagudo y estudiando roles más agudos.
En los últimos meses has actuado en escenarios de España, Italia y Estados Unidos, y próximamente lo harás en Latinoamérica. ¿Qué te aportan estos contextos culturales tan distintos como intérprete y como artista?
El cantar en diferentes escenarios y países me ha aportado mucha riqueza cultural. Soy más empática como persona, pero también a la hora de interpretar. Algunas veces no comprendemos bien las decisiones o los comportamientos de algunos personajes aunque, como decía Ortega y Gasset, «yo soy yo y mis circunstancias», y creo que es muy aplicable a la hora de entender un rol. Al fin y al cabo, el ser artista no solo engloba el estudio que podamos hacer de una partitura y su contexto, sino también el conocer personas y culturas diferentes.
¿Qué ha supuesto para ti formar parte del programa Crescendo del Teatro Real?
Ha supuesto el paso definitivo de estudiante a profesional. Cuando empecé el programa Crescendo ya había interpretado siete roles, varios recitales e incluso debutado en Italia, pero fue el Teatro Real que me dió la visibilidad y varias oportunidades para poder empezar mi carrera a un nivel superior y enlazando producciones de una manera más continua.
Compaginas una agenda artística cada vez más exigente con tu doctorado en música. ¿Cómo dialogan la investigación académica y la práctica escénica en tu día a día?
Para mí la investigación está siempre ligada al artista. Cuando aprendemos nuevo repertorio o lo retomamos, deberíamos aportar algo diferente y personal con nuestra interpretación. Esta búsqueda tiene que estar cimentada en un conocimiento amplio de las piezas a todos los niveles: musical, histórico, literario… Y, en realidad, en eso se basa la investigación. Mi prioridad es siempre mi carrera como soprano, pero cuando se me presentó la oportunidad de hacer la tesis con temática operística, me pareció que podría compaginarlo y que me ayudaría a ser una artista más completa.
El 5 de febrero participarás en el Tour del Talento de la Fundación Princesa de Girona, un proyecto que busca inspirar a jóvenes de entre 16 y 35 años. Como artista de 25 años con una trayectoria en expansión, ¿qué mensaje te gustaría transmitir a quienes sueñan con dedicarse a la ópera?
Como en cualquier carrera artística, lo primero que hay que tener claro es que se necesita una pasión incansable. Esto hace que tengas una disciplina férrea y, por tanto, estés pensando en ello las 24 horas del día: algo muy duro si no hay un amor real por esta carrera. Creo que eso es la base de cualquier artista. La búsqueda y aprendizaje constante tiene que hacernos felices y dar sentido a nuestra existencia.
¿Hay algún papel o escenario que sientas especialmente cercano o que represente un sueño a corto plazo?
De aquí a tres o cuatro años me veo debutando Gilda, Lucia di Lamermoor o incluso Amenaïde de Tancredi. Son roles que ya he empezado a trabajar, pero creo que mi voz y cuerpo necesitan unos años para madurarlos. Ahora mismo me siento preparada para hacer todos los roles belcantistas de carácter buffo, cualquiera de las farsas de Rossini y estoy abierta a todas las propuestas mozartianas, barrocas e incluso repertorio más desconocido. Me gustan los retos, aprender y me quedan aún muchos escenarios por pisar.
_____