
Camille Thomas actuará los próximos 23, 24 y 25 de enero en el Auditorio de Sabadell, el Palau de la Música Catalana de Barcelona y el Auditorio de Sant Cugat, respectivamente, interpretando Never Give Up, el intenso concierto para violonchelo y orquesta que el compositor y pianista turco Fazil Say escribió expresamente para ella tras los atentados terroristas de París y Estambul. Será la primera vez que la obra se escuche en Cataluña, después de haber sido interpretada por la chelista junto a formaciones como la Orquesta Sinfónica RTVE, la Real Filharmonía de Galicia o la Euskadiko Orkestra.
Estructurado en tres movimientos, Never Give Up es un poderoso alegato musical a favor de la paz y la belleza, que no elude la crudeza del presente: en su segundo movimiento, la percusión llega incluso a imitar el sonido de un kalashnikov.
Coincidiendo con su regreso a los escenarios españoles, el 23 de enero se publicará además un nuevo track de su proyecto discográfico digital Rendez-vous, grabado junto al pianista y compositor Julien Brocal en el Tippet Rise Art Center de Montana. Se trata de El cisne de El carnaval de los animales de Saint-Saëns, en arreglo para chelo y piano, perteneciente al tercer “encuentro” del álbum, titulado Chimera, un proyecto que explora la libertad creativa y el diálogo entre repertorio clásico y nuevas inspiraciones.
Reconocida por su arte, carisma y compromiso, Camille Thomas es una de las figuras más singulares del panorama musical actual. Además de la primera chelista en más de cuarenta años en firmar un contrato en exclusiva con Deutsche Grammophon, ha convertido su carrera en un espacio donde conviven excelencia artística, vocación humanista y una firme defensa del poder de la música para unir, conmover y no rendirse nunca. Con ella hablamos en esta entrevista.
Never Give Up, de Fazil Say, nace como respuesta a los atentados terroristas de París y Estambul. Desde su estreno en 2018 hasta hoy, ¿cómo ha evolucionado su interpretación de una obra tan marcada por el contexto histórico y emocional en el que fue concebida?
Cuando estrené Never Give Up en 2018, todavía estaban muy abiertas las heridas de los ataques en París y Estambul. En ese momento, mi interpretación estaba motivada por la cruda urgencia emocional y la necesidad de responder al sufrimiento a través del arte… Para mí, la música es una forma de catarsis; permite que el dolor sea transformado, compartido y, en cierto modo, tolerado. Con los años, la pieza ha ido madurado dentro de mí. Tristemente, la historia sigue repitiéndose y eso es, precisamente, por lo que este concierto continúa siendo tan conveniente. Hoy, Never Give Up resuena profundamente con la tragedia que está sucediendo en Irán, donde la gente está arriesgando sus vidas para luchar por la libertad y la dignidad. El arte no puede parar la violencia, pero puede dar testimonio, dar voz a aquellos que son silenciados, y recordarnos nuestra humanidad compartida. El mensaje de Fazil Say es, sobre todo, una invitación a no abandonar nunca la esperanza, la belleza y la humanidad. Con esto en mente, mi interpretación ha evolucionado desde la inmediata reacción al trauma a un alegato de resiliencia mucho más amplio y universal. Siento una gran responsabilidad cada vez que interpreto esta obra y deseo dedicar todos los conciertos de esta gira española a las víctimas del régimen iraní y a todos aquellos que siguen manteniéndose valientemente en pie por su libertad.
¿De qué manera se desarrolló la colaboración con Fazil Say durante el proceso de creación de una obra escrita expresamente para usted?
Trabajar con Fazil Say fue un encuentro artístico profundamente humano. Este concerto fue escrito para mí pero, además de eso, fue escrito pensando en mí. Así que recibir semejante regalo de Fazil fue una de las experiencias más bonitas de mi vida. Y fue algo realmente único poder ser testigo del nacimiento de la pieza, estar presente durante su creación y trabajar tan estrechamente con el compositor…Tuve el privilegio excepcional de escuchar lo que él mismo estaba sintiendo y quería expresar a través de la música. Durante el proceso de creación, Fazil me compartía sus reflexiones, sus emociones y su visión humanista, y yo probaba ideas, sonidos, gestos y, a veces, incluso los límites físicos del instrumento. En este concerto, el chelo se convierte en una voz por derecho propio; una voz humana viva que cuenta la historia de nuestro tiempo… Puede ser un narrador, a veces un manifestante, a veces una voz herida… Fazil tiene una extraordinaria habilidad para traducir emociones complejas en música, y me dijo que lo más importante era que hiciera mía la obra. Ese consejo ha permanecido en mí desde entonces y ahora guía todo lo que toco. Uno debe convertirse en la obra que toca, me refiero a que debe integrarla tan profundamente que pueda aflorar por cada parte del cuerpo, la mente y el alma.
La interpretación de Never Give Up en el Palau de la Música Catalana adquiere una dimensión simbólica particular en relación con la memoria de los atentados de Barcelona. ¿Cómo influye este contexto en su experiencia interpretativa ante el público catalán?
Barcelona es una ciudad que conoce el dolor del terror, especialmente después de los trágicos ataques en Las Ramblas en 2017. Así que interpretar Never Give Up allí conlleva un peso simbólico muy fuerte. Nunca toco esta pieza dos veces de la misma manera, porque siempre tengo en cuenta el sitio, el público y la memoria colectiva de la ciudad. Tristemente, el mundo en el que vivimos hoy sigue estando marcado por la violencia y el sufrimiento. Este concerto resuena ahora más allá de su contexto original reflejando las tragedias que están ocurriendo en Irán, las inocentes víctimas civiles en Gaza, las víctimas de los ataques terroristas en Israel y, en sentido más amplio, todas aquellas personas en el mundo que están sufriendo violencia, opresión y miedo. Para mí, Never Give Up no va dirigido a un único conflicto o a una determinada gente, sino a todas las víctimas, donde quiera que puedan estar.
Tengo la sensación de que, en Barcelona, la música resonará en un modo especial con el público, porque el hecho de tocar allí influirá, sin duda, en mi interpretación, haciéndola más íntima, más atenta al silencio, a la respiración y a la fragilidad. Este concerto no es sobre la violencia en sí misma, sino sobre lo que queda, desde el punto de vista humano, cuando la violencia trata de destruirlo todo… La música actúa como una forma de catarsis, un espacio donde se puede transformar el dolor y donde, quizás, podamos empezar a sobrellevarlo, dejando espacio para la esperanza. Tocar Never Give Up en el Palau de la Música Catalana añade otra capa profundamente emocional… Es una de las salas de concierto más bonitas del mundo. Toqué allí durante la época del Covid cuando España era el único país en Europa, donde todavía eran posibles los conciertos con público… No había tocado delante del público desde hacía seis meses y reconectar con el público en ese sitio tan impresionante fue realmente magnífico, y una de las experiencias más intensas de mi vida. Así que regresar ahora a esta sala me llena de emoción, y el recuerdo de ese momento, combinado con el mensaje de esta obra, hace que este concierto en Barcelona sea especialmente significativo para mí.
También ha regresado al mercado discográfico con Rendez-vous, un proyecto íntimo y muy personal grabado en el Tippet Rise Art Center. ¿Qué le aportó artística y humanamente ese entorno tan singular de Montana?
Tippet Rise nos ofreció a mí y al pianista Julien Brocal un marco excepcional de libertad, tiempo y silencio. Montana tiene una energía muy especial, casi sagrada, donde la naturaleza, el sonido y la reflexión coexisten de una forma muy equilibrada. Y fue también una experiencia creativa muy particular, en la que realmente escribí por primera vez mi propia música… Julien Brocal y yo fuimos invitados a una residencia en el Tippet Rise Art Center, de una forma extraordinariamente generosa y altruista, lo que, para mí, representa una de las formas más significativas de apoyo artístico y mecenazgo hoy. Nos acogieron durante varios días en este lugar único con acceso al estudio de grabación y a sus magníficos pianos Steinway. Yo estuve allí con mi Stradivarius Feuermann y, para nada, teníamos obligación de resultados. Éramos libres de crear lo que deseáramos, sin presión, en profunda conexión con la naturaleza y entre nosotros. Y a partir de esa libertad y auténtico deleite creativo fue cómo nació el proyecto de Rendez-vous. El concepto de Rendez-vous está construido sobre una serie de encuentros: entre el pasado y el presente, entre el repertorio icónico y mis propias composiciones, y también entre el artista y el público. Cada mes, salen dos singles en todas las plataformas de streaming, creando un rendez-vous íntimo y periódico con mis oyentes… ¡Una cita musical mensual! 😊
En Rendez-vous dialogan obras icónicas del repertorio clásico con sus propias creaciones. ¿Qué le atrae de esta idea de “encuentro” entre pasado y presente, y cómo influye en su manera de interpretar?
Lo que más me fascina de este “rendez-vous” entre pasado y presente es que demuestra lo eterna que es realmente la gran música. Bach, Satie o Saint-Saëns todavía nos hablan hoy en día si nos atrevemos a escuchar de manera diferente. Al emparejar estas obras icónicas con nuestras propias composiciones escritas por Julien y yo misma, la intención no es modernizarlas artificialmente, sino crear un verdadero diálogo. Yo no creo, realmente, en la idea de “música clásica” o “música antigua”. Hay, simplemente, música que es tan profunda y bonita, que ha traspasado los siglos para llegarnos, porque habla de grandes temas que nunca cambian: el amor y la muerte, la alegría y la tristeza, el arrepentimiento y la melancolía… Yo no separo la tradición de la creación, ya que están constantemente nutriéndose e iluminándose entre ellas…
El próximo lanzamiento de El Cisne de Saint-Saëns dentro del Rendez-vous, “Chimera” ofrece una nueva lectura de una obra archiconocida. ¿Qué buscaba revelar de esta pieza desde una mirada más contemporánea y personal?
Quisimos llamar ‘Chimera’ al Rendez-vous que sale este mes, y este título está inspirado en la figura de la Quimera de la antigua mitología griega, que es esa criatura con tres cabezas. Se trata, además, del único lanzamiento de estas series de Rendez-vous que incluye tres piezas en lugar de dos. Y el primer single será, efectivamente, El Cisne de Saint-Saëns, que sale hoy en todas las plataformas, y el próximo día 6 de febrero, saldrá un arreglo de la Gymnopédie nº 1 de Satie, seguido de nuestra propia creación: una quimera que nace de esas dos obras. Mantenemos la melodía del Cisne de Saint-Saëns, acompañada por el ritmo melancólico e inmediatamente reconocible de la Gymnopédie de Satie; una transformación que permite que ambas obras resurjan con una nueva luz, mostrando diferentes colores emocionales mientras permanecen profundamente fieles a su espíritu.
Ha alternado grandes proyectos discográficos con Deutsche Grammophon con iniciativas digitales pensadas específicamente para el streaming. ¿Cómo percibe el cambio en la forma de consumir música clásica y cómo condiciona sus decisiones artísticas?
Veo esta evolución no como una amenaza, sino como una oportunidad. El Streaming y las plataformas digitales nos permiten alcanzar nuevos públicos y contar historias de diferente manera. Proyectos como The Chopin Project y Rendez-vous responden a diferentes necesidades artísticas. Uno está profundamente enraizado en la tradición discográfica clásica, y el otro es más experimental e inmediato. Lo que a mí me importa es la sinceridad. El formato tiene que servir siempre a la visión artística, y no al revés.
¿Qué líneas artísticas o repertorios le interesa profundizar en el futuro inmediato de su carrera?
Estoy muy interesada en seguir trabajando con compositores contemporáneos y, especialmente, en proyectos que estén comprometidos con el mundo en el que vivimos hoy. También siento una fuerte atracción por ciclos a gran escala, como las sonatas de Beethoven, y por repertorios que permitan un desarrollo artístico a largo plazo. Y, al mismo tiempo, quiero seguir creando proyectos personales que mezclen música, storytelling y otras formas artísticas. Para mí es muy importante fortalecer la conexión entre diferentes mundos artísticos, con la música clásica como tronco central, aunque a veces se perciba erróneamente como elitista. Al construir puentes con otros artistas y otras formas de expresión – ya sea la pintura, la arquitectura, la danza, el cine o diferentes lenguajes musicales -, creo que la música clásica puede convertirse en un espacio de diálogo vivo y compartido. Estos encuentros enriquecen mi propio camino artístico y permiten que la música llegue a la gente de forma más directa, abierta y humana.
¿Cuáles son sus proyectos más inmediatos?
Después de estos conciertos en España, continuaré girando internacionalmente con Never Give Up y seguiré desarrollando nuevos capítulos de Rendez-vous. Mi próximo gran proyecto discográfico estará dedicado a la música de Philip Glass, y estará centrado en los dos conciertos que compuso para chelo, obras que todavía son relativamente poco conocidas pero que son verdaderas joyas. Esta grabación será, además, una celebración por su noventa cumpleaños y rendirá tributo a un compositor cuya música ha marcado profundamente nuestro tiempo. Más allá de proyectos específicos, lo que realmente me motiva cada minuto de cada día es el deseo de compartir la belleza de la música con tantas personas como sea posible, porque creo profundamente que la belleza tiene el poder de salvar el mundo…
Escuchar el single The Swan (Saint-Saëns) – CHIMERA
https://camillethomas.lnk.to/Rendez-Vous
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