Doce Notas

El Teatro Real presenta una nueva producción Ariadna y Barbazul de Paul Dukas, un alegato contra el maltrato y la sumisión de las mujeres

lirica  El Teatro Real presenta una nueva producción Ariadna y Barbazul de Paul Dukas, un alegato contra el maltrato y la sumisión de las mujeres

Entre el 26 de enero y el 20 de febrero se ofrecerán 6 funciones de Ariadna y Barbazul, de Paul Dukas, en una nueva coproducción del Teatro Real y la Ópera de Lyon, donde se estrenó en marzo de 2021, sin público, debido a las restricciones provocadas por el COVID.

La gestación de Ariadna y Barbazul fue poco habitual. El escritor simbolista belga Maurice Maeterlinck (1862-1949) -premio Nobel de Literatura en 1911 y autor de Pelléas et Mélisande, texto que inspiró la célebre ópera de Claude Debussy- concibió el drama como un libreto operístico pensado expresamente para su pareja, la actriz y cantante Georgette Leblanc. Ella misma protagonizó el estreno de la obra, pese a que sus limitaciones vocales la convertían en una intérprete discutible para un papel de tal exigencia.

Inspirado en el célebre cuento de Charles Perrault (1628-1703), el libreto de Maeterlinck desplaza a Barbazul a un plano casi espectral. El verdadero núcleo dramático reside en el itinerario de emancipación, tanto exterior como interior, que emprende la protagonista.

Ariadna, mujer impetuosa, audaz y de férrea integridad, acaba de contraer matrimonio con Barbazul cuando decide adentrarse en la oscuridad de su castillo. Con idéntica valentía intenta liberar a las esposas prisioneras y defender a su marido de las calumnias y de la ira del pueblo sometido. Sin embargo, las mujeres oprimidas, con el espíritu quebrado y la voluntad anulada, son incapaces de seguirla: temen la luz de la libertad y eligen permanecer en la penumbra protectora de su cautiverio.

Paul Dukas (1865-1935), compositor reservado, meticuloso y de extrema autoexigencia aceptó con entusiasmo el reto de transformar el sugerente texto de Maeterlinck en ópera. Al margen de las encendidas disputas estéticas que sacudían el panorama artístico y político francés de su tiempo, Dukas construyó una partitura fruto de una elaboración lenta y reflexiva.

La música conjuga la herencia wagneriana  con la claridad y el refinamiento propios de la tradición francesa, así como una escritura vocal declamatoria que remite a Debussy. Dukas rinde homenaje a ambas corrientes, aparentemente irreconciliables, al incorporar citas de Mélisande de Debussy y de la Segunda Sinfonía de Vincent d’Indy, ferviente wagneriano y mentor del compositor, pese a su marcado antisemitismo y al origen judío de Dukas.

La puesta en escena de Àlex Ollé (La Fura dels Baus), responsable en el Teatro Real de títulos como  Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny (2010), El holandés errante (2016), Faust (2018) y Juana de Arco en la hoguera (2022), articula la acción en dos planos superpuestos: uno real, en el que toda la ópera transcurre durante la boda de Ariadna y Barbazul, y otro simbólico, que representa el subconsciente de la protagonista, inspirado en La interpretación de los sueños de Sigmund Freud (1856-1939), obra de gran influencia en la época.

Con la colaboración de sus habituales cómplices artísticos -Alfons Flores (escenografía), Josep Abril Janer (vestuario) y Urs Schönebaum (iluminación)-, Ollé acompaña a Ariadna en su tránsito de las tinieblas hacia la luz, entrelazando sus mundos exterior e interior mediante un evocador y poético juego de tules, marcos, luces y sombras que subraya el simbolismo, el misterio y la hondura de la obra.

La dirección musical corre a cargo del israelí Pinchas Steinberg, que ya se puso al frente en el Teatro Real de La mujer sin sombra (2005) y La ciudad muerta (2010). Al frente del Coro y la Orquesta Titulares del Teatro Real, Steinberg dará vida a la partitura de Dukas con un reparto mayoritariamente femenino encabezado por las mezzosopranos Paula Murrihy (Ariadna), Silvia Tro Santafé (El aya), Aude Extrémo (Sélysette) y Renée Rapier (Bellangère), junto a las sopranos Jaquelina Livieri (Ygraine) y Maria Miró (Mélisande), y los bajos Gianluca Buratto (Barbazul) y Luis López Navarro (Un campesino anciano).

Ariadna y Barbazul se presentó por primera vez en el Teatro Real en 1913, con tres funciones, seis años después de su estreno en la Opéra-Comique de París. Hoy, 113 años más tarde, la obra regresa a este escenario en una producción de profundo calado simbólico, ético y moral, que reivindica la búsqueda valiente del conocimiento y de la verdad frente a un mundo de engaños que oculta la opresión y la tiranía: la luz al final del túnel.

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