
El Teatro Real inaugurará la Temporada 2020-2021 ─la 24ª desde su reapertura─, con Un ballo in maschera, de Giuseppe Verdi, que se ofrecerá en una producción procedente del Teatro La Fenice de Venecia y repuesta en colaboración con el Teatro de la Maestranza de Sevilla.
Tal como ha comentado Ignacio García-Belenguer, director general del Teatro Real en la presentación de la ópera, se llevarán a cabo “16 funciones con prudencia sanitaria, pero dando un impulso a la cultura. Como institución tenemos que hacer ese trabajo conjunto como apoyo a la cultura, a los teatros y a la ópera. Seguimos trabajando a la vuelta a la normalidad”.
García-Belenguer apuntó a que “desde el punto de vista sanitario, habrá un aforo del 75 por ciento, pero no llegaremos, y trataremos de tener una ocupación del 65 por ciento. Por lo demás, mantenemos las mismas medidas que La traviata con el convencimiento de que será un éxito”.
Para Joan Matabosch, esta producción de un Ballo in Maschera, “va a ser un paso más en la dirección hacia la normalidad. Va a ser una puesta en escena, quizá no al 100 por 100 pero sí puesta en marcha en circunstancias difíciles”.
El libreto de la ópera, algo trasnochado para la época, parte de uno anterior, de Agustin Eugène Scribe, inspirado tangencialmente en el asesinato del rey Gustavo III de Suecia durante un baile de máscaras en la Ópera de Estocolmo, víctima de una conspiración. Sucesivos problemas con la censura romana y napolitana obligaron al libretista Antonio Somma a trasladar el trasfondo político de la ópera de la corte sueca a Boston, a finales del XVII, entonces bajo gobernación británica.
El director de escena Gianmaria Aliverta mantiene la trama de la ópera en Estados Unidos, pero desplaza la acción al siglo XIX, cuando las violentas luchas fratricidas enfrentaban los estados del Norte y del Sur, que se resistían a abolir la esclavitud y a perder otras prerrogativas abusivas adscritas a los propietarios de los grandes latifundios.
Según Aliverta, “hemos aceptado el reto de hacer este montaje en el Teatro Real y trataremos de hacer olvidar al público durante unos momentos la situación que estamos viviendo, con un estricto respecto a la normativa
Aliverta explicó que “es un espectáculo completo y se ha hecho un esfuerzo especial en este teatro para adaptar la estructura a una serie de necesidades. Por ejemplo, el escenario estará en movimiento para que los miembros del coro mantengan su distancia y los bailarines llevarán una máscara en la que se vea su cara. El único cambio es en el dúo de amor entre Ricardo y Amelia, que no podrán besar, pero no se va a percibir para nada”
En este contexto de enfrentamientos se enfatiza la tensión política que subyace en el libreto, que tiene, en primer plano, un funesto triángulo amoroso, en el que las vicisitudes de los protagonistas son descritas musicalmente con el afilado sentido dramático de Verdi y su inagotable inspiración melódica. El compositor entrelaza arias, dúos y escenas corales en bloques que conforman grandes cuadros, articulando con extrema habilidad el drama y la comedia, los números de conjunto y los momentos íntimos, el bullicio palaciego y el drama interior de los personajes, manteniendo siempre la tensión en “el más melodramático de los melodramas”, en las palabras de Gabrielle D’Annunzio.
Nicola Luisotti, primer director invitado del Teatro Real estará al frente de dos repartos de grandes voces verdianas, en los que el papel protagonista femenino (Amelia), será interpretado por cuatro distintas sopranos: Anna Pirozzi, Saioa Hernández, María Pia Piscitelli y Sondra Radvanovsky. Completan los elencos los tenores Michael Fabiano y Ramón Vargas (Riccardo); los barítonos Artur Ruciński y George Petean (Renato), las mezzosopranos Daniela Barcellona y Silvia Beltrami (Ulrica) y sopranos Elena Sancho Pereg e Isabella Gaudí (Oscar).
Tal como ocurrió con las funciones de las La traviata, los solistas, coro, actores y trabajadores del teatro cumplirán rigurosamente con el Protocolo de Seguridad Sanitaria diseñado por el Comité Médico del Teatro Real, en conformidad con las directrices de la Comunidad de Madrid.
Está previsto que el estreno de Un ballo in maschera, el 18 de septiembre, sea retransmitido en directo en pantallas instaladas en la Plaza de Oriente y, por primera vez, en la Plaza de Isabel II, donde se colocarán 450 sillas separadas entre sí por 2 m., en un área acotada de 4000 m2 con 320 m. de vallado de seguridad y 8 entradas y salidas debidamente señalizadas y dotadas de hidrogel.
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