Desgraciadamente hay muchos músicos, profesionales o no, que se encuentran en una situación parecida, a la cual puede que se haya llegado por los malos hábitos y malas posturas a la hora de estudiar. Precisamente un año fue el tiempo que el autor del presente libro tuvo que pasar sin tocar después sufrir una lesión. Desde ese momento decidió especializarse en el campo de las lesiones en músicos estudiando osteopatía y masaje terapéutico.
En Cómo tocar sin dolor nos encontramos ante un manual dedicado a “ejercicios de prevención y tratamiento de lesiones en músicos”. Tomás Martín López pretende concienciar a los músicos de la importancia del cuidado y el correcto mantenimiento del cuerpo para los músicos. Para ello, compara a este colectivo con atletas y bailarines, quienes desde sus inicios asumen este principio con rigurosidad realizando calentamiento y estiramientos en cada sesión.
Como músicos debemos conocer las partes de nuestro cuerpo que utilizamos al tocar y tener conciencia de ellas. Es importante porque esto nos puede ayudar a la hora de diagnosticar lesiones tratando de ser lo más concisos posible al describir los síntomas. Por ello el autor propone un primer capítulo titulado “Anatomía para músicos” en el que presenta las articulaciones y músculos que más se utilizan a la hora de interpretar un instrumento musical. Siguiendo en la línea de conocer nuestro cuerpo nos encontramos con un segundo capítulo dedicado a conocer las claves para mantener una buena postura corporal. En este punto nos centramos en la posición y los movimientos durante la interpretación, tanto sentados como de pie, pudiendo ver perfectamente los errores habitualmente cometidos y cómo deberíamos colocarnos en realidad a través de las imágenes presentadas. El capítulo se completa con una serie de ejercicios para mejorar nuestra conciencia corporal.
Para poder prevenir cualquier lesión lo más importante es mantener una buena postura durante la interpretación. Es por esto que Tomás Martín López dedica una gran parte a ilustrar la postura correcta por especialidades, recordando siempre que es el instrumento el que se adapta al instrumentista y no al revés. Además, en las imágenes también nos muestra las posturas incorrectas que la mayoría de músicos suelen hacer para que las podamos comparar y así evitar todos los malos vicios posturales que cogemos desde que empezamos a tocar un instrumento. En este sentido, el autor considera necesario que se imparta en los conservatorios una asignatura de prevención de lesiones y hábitos posturales. Si bien ya se ha conseguido implantar en el conservatorio superior, faltaría un pasito más para llegar al conservatorio profesional puesto que es en los inicios cuando más fácil es amoldarse a los hábitos, ya sean buenos o malos.
Y para entrar un poquito más en detalle en el campo de las lesiones, Tomás Martín López nos da a conocer también los tipos de lesiones más frecuentes, así como sus síntomas y los motivos que los pueden producir, haciéndonos saber así qué actividades pueden provocar las lesiones y las formas de prevenirlas. Encontramos en esta parte del libro ejercicios de calentamiento, respiración, fortalecimiento y estiramientos. Es importante realizarlos porque mejora el funcionamiento de los músculos y articulaciones que vas a utilizar durante tu sesión de estudio. En este punto el autor recuerda que no es conveniente estar tocando más de 50 minutos sin descansar, y es por ello que ofrece un ejemplo de planificación de una jornada de estudio de cuatro horas en la que se combinan calentamiento, descansos y estiramientos. Por último, en el capítulo final, el autor añade brevemente algunos conceptos básicos sobre la alimentación y técnicas de estudio a seguir para mejorar tu rendimiento.
Personalmente, me parece imprescindible que los músicos tengan todo este conocimiento y que se imparta en los conservatorios porque como dice Tomás Martín en su libro, “los músicos son uno de los colectivos con una probabilidad mayor de lesionarse durante el ejercicio de su profesión”, y por tanto, esta en manos de los propios músicos cambiar esta afirmación realizando unas sanas sesiones de estudio y transmitiendo a los alumnos la importancia de conocer nuestro cuerpo a la hora de tocar un instrumento.