
Marta Infante. Cortesía FMAP
La espléndida mezzosoprano leridana Marta Infante, acompañada por el virtuoso arpista gallego Manuel Vilas, nos ofreció un exquisito programa de canciones y piezas vocales españolas e italianas del siglo XVII, entre las cuales algunas recuperaciones históricas de manuscritos hispánicos anónimos y autores poco conocidos como Giovanni Felice Sances, alternadas con obras de grandes maestros italianos como Caccini, Monteverdi y Merula, así como de los españoles Francesc Valls o Sebastián Durón, entre otros. Unas músicas que dan fe del preciosismo lírico y expresivo del nuevo estilo representativo (el canto monódico de una voz solista acompañada armónicamente por uno o varios instrumentos), surgido en la península italiana durante la primera mitad del siglo XVII y posteriormente extendido por la las distintas capillas europeas, como reacción a la tradición polifónica renacentista.
Un repertorio que la mezzo leridana señoreó de forma magistral, saboreando cada una de las inflexiones expresivas y exhibiendo un dominio estilístico y una envidiable línea canora que la sitúan en la élite estatal de los intérpretes de música antigua. A la par que las cuerdas de su magnífico acompañante, uno de los arpistas barrocos más cotizados del panorama internacional. La colaboración y el perfecto entendimiento entre ambos ha dado lugar a dos excelentes trabajos discográficos que se hacen eco de este delicioso repertorio del diecisiete, tal y como pudimos gozar, a modo de deliciosa cata, en la bella iglesia románica de Bossòsts, el pasado 19 de julio.
Barrock’n’rock. Cortesía FMAP
A su vez, la vecina localidad de Pont de Suert acogió la propuesta del emergente conjunto Barrock’n’rock, integrado por los flautistas Moisés Maroto y Olga Rodón, la clavecinista Sara Johnson y el violoncelista Alberto Campanero. Este joven grupo, galardonado recientemente con el primer premio del concurso del Festival de Música Antigua de Gijón, en 2013, nos descubrió una pequeña muestra del abundante y desconocidísimo repertorio de música de cámara del diecisiete, a través del cual los pioneros maestros italianos experimentaban nuevas soluciones tímbricas y expresivas en los albores de la música instrumental. La lozanía y la jovialidad expresiva de los pentagramas de A. Corelli, D. Gabrieli, G. Frescobaldi, M. Uccellini y G. Sammartini, entre otros, fueron abordadas con ímpetu y suma vitalidad por el cuarteto de jóvenes intérpretes, entre los cuales brillaron las virtuosas e impolutas flautas dulces –perfectamente compenetradas– de Maroto y Rodón.
Durante la interpretación de las piezas, se intercalaron algunos versos de la literatura barroca del Siglo de Oro español alusivos a la fugacidad del tiempo y a la máxima Tempora, tempore, tempera que da título al programa del concierto.