Doce Notas

Un Alceste ‘inspirado en Lady Di’ llega al Teatro Real

lirica  Un Alceste inspirado en Lady Di llega al Teatro Real

Alceste © Javier del Real

Entre los días 27 de febrero y 15 de marzo el Teatro Real ofrecerá 11 funciones de una nueva producción de Alceste, de Christoph Willibald Gluck (1714-1787), con dirección musical de Ivor Bolton, recientemente nombrado director musical del Teatro a partir de la temporada 2015, y puesta en escena de Krzysztof Warlikowski, que dirigirá su cuarta producción en Madrid.

Bolton y Warlikowski, que ya han trabajado juntos con gran éxito en otra obra del mismo compositor (Iphigénie en Tauride en la Ópera de París) vuelven a encontrarse en el Teatro Real para ahondar en el apasionante universo dramático y musical de Gluck, gran reformador de la ópera de la segunda mitad del siglo XVIII.

Se interpretará la segunda versión de Alceste, en francés, estrenada en París en 1776, que difiere en muchos aspectos de la primera, en italiano, creada nueve años antes para Viena y en cuyo prefacio, firmado por el compositor, se reivindica «la sencillez, la verdad y la ausencia de afectación», frente a los excesos de la ópera seria italiana de entonces, en la que la dramaturgia estaba eclipsada por las bellas melodías y el virtuosismo vocal de los intérpretes.

En la nueva partitura de Alceste desaparecen algunos personajes, aparecen otros y se modifican radicalmente los actos segundo y tercero. Sin embargo, Gluck tuvo que hacer concesiones estilísticas para complacer al público francés, como por ejemplo la introducción de varios ballets y pantomimas, que en la actualidad se suelen reducir. Pero en su escritura afloran rasgos estructurales, conceptuales y estéticos, casi visionarios, que marcarán el camino de la ópera del futuro.

Ya desde la obertura, Gluck utiliza la orquesta al servicio del drama y de las emociones que dominarán la acción que se va a desarrollar. La orquestación adquiere así una enorme riqueza de efectos dramáticos, casi sensitivos, que potencian en todo momento el devenir del drama.

La acción transcurre con una enorme fluidez, ya que los recitativos, siempre acompañados, se articulan de manera magistral con los restantes números, en los que la melodía depurada y sencilla adquiere una gran hondura y emoción. Gluck concede al coro un enorme protagonismo, enlazando su papel activo con el que tenía en la tragedia griega.

En esta versión, más sombría e inquietante que la primera, el compositor se acerca más al drama de Eurípides, del que parte también Krzysztof Warlikowski para su concepción escénica de la ópera. El director polaco traslada la acción a la actualidad, inspirándose en la vida de Lady Di, princesa de Gales, oprimida por la hipocresía de la vida cortesana, por el protocolo de la realeza y permanentemente asediada y vigilada por una sociedad mediática, ávida de noticias del papel cuché.

En la interpretación de la pareja protagonista se alternarán las sopranos Angela DenokeSofia Soloviy. El rol de Admète será compartido por los tenores estadounidenses Paul Groves y Tom Randle.

www.teatro-real.com

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