El próximo 28 de enero tendrá lugar en el Teatro Real el estreno mundial de la ópera Brokeback Mountain, de Charles Wuorinen, basada en el cuento homónimo de Annie Proulx y que se llevó con gran éxito al cine en 2005 con Ang Lee en la dirección.
Sin embargo, la autora de la historia siempre mostró su disconformidad con la historia planteada por Lee, que según ella desvirtúa el contexto rural opresivo de los pueblos y dulcifica el carácter de los protagonistas, algo que en la ópera que estrenará el Real se enfoca de manera más realista y con la verdadera personalidad de los papeles principales, más rudos y pusilánimes.
Estos días en Madrid están teniendo lugar los primeros ensayos con el director de orquesta, Titus Engel en compañía del propio autor de la música, el norteamericano Charles Wuorinen. Para Gerard Mortier, presente en el encuentro para dar a conocer las claves de esta obra, «es una gran ayuda para el director tener presente al compositor de la partitura para que este conozca la sonoridad de la orquesta».
Brokeback Mountain es uno de los grandes proyectos de Mortier, que encargó esta nueva producción para el Teatro Real y para el que al principio esta historia «fue pensada para Nueva York, pero luego me di cuenta que no es una historia americana sino mundial y que por lo tanto también puede funcionar en Madrid. No es solo una pasión entre dos hombres sino que es una historia de amor que dura 25 años y entendí que es una pasión similar a Tristán e Isolda y por ello he decidido programarlas al mismo tiempo». (Tristán e Isolda se programará del 12 de enero al 8 de febrero y Brokeback Mountain entre el 28 de enero y el 11 de febrero). Sobre la partitura de Wourinen, Mortier alabó su trabajo y reconoció que es una partitura «muy bien construida, que no intenta atraer al público, es una tragedia» y que el trabajo de Wourinen «conecta con Alban Berg».
Charles Wourinen explicó que «cuando se supo que iba a adaptar esta historia, me preguntaron si iba a recurrir a la música country pero nada más lejos de mi intención porque la naturaleza de la historia requiere un lenguaje musical más amplio, por eso no se va a observar un color local». En cuanto al tratamiento de la historia en la música, el compositor comentó que «es importante entender que transcurre en un rincón rural y aislado, que el paisaje es peligroso, que los personajes están lejos de ser sofisticados y que no entienden lo que les está pasando».
Sobre los personajes, Jack y Ennis, explicó que «tienen una evolución muy diferente. Mientras que Ennis es un hombre de pocas palabras, va desarrollándose hasta que al final expresa todos sus verdaderos sentimientos en un monólogo, mientras que Jack se mantiene más estable, es más social».
Wourinen es un compositor que reconoce que su trabajo «se cimenta en la tradición europea con influencias de Stravinsky, Schoenberg o Carter«, pero que, al mismo tiempo, le cuesta «escapar de la vitalidad rítmica de la tradición americana».
La puesta en escena será del director belga Ivo van Hove que debuta con esta ópera en el Teatro Real. Para la escenografía se utilizará un video grabado en las verdaderas montañas donde se inspira la historia, en Big Horn en Wyoming que ilustrará las primeras escenas y la iluminación se compartirá con Tristán e Isolda.
El reparto estará encabezado por Tom Randel (Jack) y Daniel Okulitch (Ennis) y se completa con Heather Buck, Hannah Esther Minutillo, Ethan Herschenfeld y Ryan MacPerson. Estarán acompañados por el Coro y la Orquesta Titulares del Teatro Real.
