
El turno en esta ocasión es de Sanja Plohl, ganadora del II Concurso Internacional de Guitarra de Sevilla en 2011, y el lugar escogido para ello es el Auditorio Manuel de Falla, en el entorno de la Alhambra y el Palacio de Carlos V.
El programa gira en torno a la danza, y hemos de decir que resulta algo menos sólido que el escogido para la anterior ocasión. Si en la Soirée el programa resultaba firme bajo obras relacionadas o inspiradas en Granada con un intrínseco criterio histórico, en esta ocasión la vinculación de obras evocadoras de la danza y Granada se vuelve algo inconsistente. El lugar escogido para la grabación tampoco resulta tan emblemático como el Bañuelo, pero el sonido ―de mayor calidad esta vez― nos hace transportarnos a una de las butacas privilegiadas de dicho auditorio.
La joven guitarrista eslovena Sanja Plohl defiende a la perfección el repertorio planteado, que aborda períodos históricos diversos, que van desde piezas para vihuela renacentista del granadino Luys de Narváez, hasta la obra de un compositor actual como es Angelo Gilardino. Todas ellas interpretadas con una gran soltura técnica y una agilidad que dotan a estas piezas de la frescura y vivacidad propias de la juventud de esta enérgica guitarrista.
Junto a las mencionadas piezas de Luys de Narváez tienen lugar las Variaciones y Fuga sobre “La Folía de España” compuestas por Manuel Ponce para el maestro Andrés Segovia, y de las que Sanja Plohl muestra desde el comienzo una concepción de la obra basada en la melodía y en la riqueza expresiva de la guitarra en todas sus posibilidades tímbricas. Acompañan a éstas dos breves piezas de Regino Sainz de la Maza, Zapateado y Petenera de 1962 y 1964 respectivamente, en las que la intérprete hace gala de una precisión rítmica y una claridad sonora envidiables por cualquier guitarrista.
Cierra este disco la Sonata del Guadalquivir, de Angelo Gilardino, de la que Plohl realiza una interpretación seria y natural, sin excesos, que ha merecido las felicitaciones del propio compositor. “Felicito la excelente interpretación de Sanja Plohl, no solamente de mi Sonata del Guadalquivir, sino por todo el programa del disco, en que bien se manifiesta su elevado nivel de artista: su fraseo es muy musical, elegante y fresco, con gran respeto de la forma, lo que en las piezas más elaboradas resulta de una enorme importancia; su técnica es limpia, sin huella de esfuerzo; y todo el conjunto hace respirar a quien escucha un clima musical depurado, nada común entre guitarristas.” Una experiencia tan gratificante y que mantiene inmersos al oyente durante toda la interpretación merece también las nuestras.