Así es, los músicos de las grandes orquestas centroeuropeas no han parado estos días. Si en Leipzig los oratorios de Navidad se cuentan casi por decenas, en Viena el concierto de Año Nuevo obtiene un share de audiencia digno de una final de Champions. Pero esto solo es la punta, el clímax del iceberg, cuya quilla musical atraviesa de cabo a rabo el filarmónico mes de diciembre. Notas al reverso hace un breve repaso al menú navideño austro-germánico, desde sus exquisiteces más recientes a su recetario secular.
Hansel y Gretel
Casi todos los grandes teatros de ópera alemanes programan cada año en diciembre esta deliciosa ópera. Quizás la ópera infantil más exitosa de la historia, apta por supuesto para todos los públicos. Desde la Semperoper de Dresde a la Ópera de Múnich, el compositor alemán Engelbert Humperdinck (1854-1921) saca pecho estos días en la cartelera operística junto a los Mozart, Wagner y Verdi. La adaptación lírica del clásico de los hermanos Grimm, su obra más celebrada, forma parte ya de la ambientación ornamental navideña.
La Ópera de Leipzig no es menos. El edificio operístico, encarado a la Gewandhaus, le opone a ésta última leal competencia con Un Ballo in Maschera, Tosca o Hänsel und Gretel, dependiendo del día. De hecho, no se puede hablar de competencia propiamente si tenemos en cuenta que los músicos del foso también pertenecen a la Orquesta de la Gewandhaus. Todo queda en familia. En la Augustusplatz, se trata de resolver el dilema: ópera o concierto.
Estos días los integrantes de la orquesta se reparten entre el auditorio, la ópera y el coro de la Thomaskirche, la oficina de Johan Sebastian Bach.
Oratorio/s de Navidad
El de Bach no es el único. Saint Saens o Britten tienen obras corales con idéntico o similar título. Algunas de estas también se dejan oír durante las largas vigilias de Adviento de la ciudad sajona. Ahora bien, la partitura más canturreada estos días a la salida de las iglesias leipziguesas es la del Weihnachtsoratorium de Bach. A menudo repartida en dos sesiones (dada la extensión de la misma), sus pasajes no cesan de sonar estos días en cientos de parroquias alemanas. La versión por antonomasia, la de los niños cantores de Santo Tomás de Leipzig, los famosos Thomaner.
Este año la escolanía de los Thomaner cumple 800 años, ahí es nada. A los tradicionales compromisos semanales de los Motetes y de los conciertos de Adviento, se le han sumado en 2012 los propios de una efeméride nada desdeñable. El pasado 22 estrenaban en la Thomaskirche The Annunciation, de Brett Dean, el penúltimo de los encargos de la formación coral a los compositores más respetados de nuestros día (el recientemente fallecido Hans Werner Henze, Heinz Holliger, Krzysztof Penderecki y el director del coro, Georg Christoph Biller)
La novena de Beethoven por San Silvestre
Hacia el final de Melancholia, la película de Lars Von Trier, uno de los personajes sugiere recibir el impacto del meteorito homónimo al son de la Novena de Beethoven a todo gas. Desde el final de la II Guerra Mundial Leipzig despide el año, que no al planeta, con la apoteosis sinfónica bethoveniana. Una tradición a la que se han acogido otras orquestas alemanas.
Tres novenas son las programadas para este año para los días 29, 30 y 31 de diciembre. Ricardo Chailly, en calidad de Kapellmeister titular, despedirá 2012 como sus músicos trabajando a destajo. Un año, 2012, en el que la Gewandhaus de Leipzig se ha situado como la segunda orquesta más valorada del país en el ranking del top ten alemán, superada tan sólo por la Filarmónica de Berlín.
Polka-Vals-Polka-Vals…
Tampoco descansan en exceso en Viena. Sería interesante pasar la prueba del alcohlímetro a los filarmónicos vieneses antes del Concierto de Año Nuevo. Algún positivo, digo yo, que saldría. Quizás en ello reside el delicioso canon vienés, la divina alternancia polka-vals-polka-vals, el irresistible primer aperitivo del año.
