Tal y como señala el comisario de la exposición Paco Díez: ‘’La exposición quiere significar la dispersión y asentamiento de los sefardíes expulsados de España a finales del siglo XV y que llegaron tanto a países bañados por el Mediterráneo (azul) como a otros de tierra adentro (ocre), siendo sus canciones el hilo conductor de toda la exposición al ir apuntando los momentos más importantes de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, así como los ritos y costumbres del calendario festivo judío».
Pueblo de origen ibérico, de España y de Portugal, los sefardíes han preservado durante más de 500 años muchos aspectos de la cultura tradicional como signo de identidad, desde el Romancero Panhispánico hasta la Gastronomía, siendo, sin duda, el ladino uno de los ejemplos más destacados de fidelidad a la metrópoli tras hablarlo y enriquecerlo durante más de cinco siglos sin apenas contacto con la Península Ibérica.
La muestra incluye 13 paneles con el ciclo vital y festivo hebreo, constituyendo una sinopsis de toda la exposición con el número 13 como signo de buena suerte en la cultura judía. Además de los paneles con grabados y explicaciones, hay otros con prendas de ajuar que han sido cedidas por «amigos sefardíes» de Turquía, Bulgaria y Marruecos.
Diversos instrumentos musicales que los sefardíes han utilizado durante su segunda diáspora cierran el espectro de esta exposición en la que pueden oírse las canciones que aparecen en los paneles. Al final del recorrido se podrán ver documentos audiovisuales acerca de los sefardíes que cantaron esas canciones.
