Doce Notas

La música en la poesía y vida de Góngora

instrumentos  La música en la poesía y vida de GóngoraSalterio del siglo XVIII. Colección Museo de la Música de Barcelona
Con la inclusión de la música en esta exposición se resalta la importancia y el esplendor de la música del Siglo de Oro, patente en la poesía de Góngora, y acorde con el apogeo cultural y económico que situó a España en un plano internacional sin parangón. Es la época del desarrollo de la polifonía, de las grandes figuras como Cristóbal de Morales, Francisco Guerrero, y Tomás Luis de Vitoria, de la escuela de vihuela con Luys de Milán, Luis de Narváez y Alonso Mudarra, entre otros muchos que nos dejamos sin nombrar. La exposición cuenta con dos muestras de iconografía musical y con instrumentos en su mayoría de cuerda pulsada, y una pequeña representación de percusión.

La exposición “Góngora. La estrella inextinguible. Magnitud estética y universo contemporáneo” dividida en cuatro bloques, da comienzo con En orbe de oro luminosa estrella: vida y contextos. El segundo bloque, dividido en cuatro secciones –La transmisión manuscrita; La transmisión impresa; La polémica sobre la nueva poesía y Fugaz esplendor: imitadores en Europa y América– se refiere a El triunfo de Góngora en el siglo XVII. El tercer bloque, Motivos cotidianos, poemas estelares, mitos inagotables: sugerencias de la forma, la línea y el color, invita a un recorrido por los sectores más estimulantes de la producción gongorina con tres capítulos: Lo pastoril, lo cinegético y la música. El último bloque de la exposición, La galaxia de Góngora en el siglo XX, analiza las revisiones del poeta en el último siglo a través de cuatro secciones: Constelaciones poéticas y artísticas; Inextinguibles proyecciones al universo contemporáneo; La elipse en América; y La nebulosa crítica.

Según comenta Joaquín Roses, comisario de la exposición, profesor de Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Córdoba y uno de los mayores especialistas, a Góngora se le suele definir como el escritor con mejor oído musical de la literatura española. “Tenía un oído finísimo y una sensibilidad especial para las armonías”. Para Joaquín Roses, la poesía de Góngora es ya música, y este es el motivo por el que la exposición alberga una pequeña muestra de instrumentos e iconografía musical. En Alegoría del Oído de Miguel March, pintor barroco valenciano, está representada una flauta dulce de madera con 4 orificios en la parte superior y 2 en la inferior, uno para el meñique y otro para el pulgar. Este instrumento se puede tocar con una sola mano y con el tambor o, como representa en la pintura, con las manos a la inversa, es decir la derecha en la parte superior y la izquierda en la inferior. La segunda muestra iconográfica, Joven tocando la tiorba de Jan Gerrit van Bronchorst (1642-1645) de la colección del Museo Thyssem Bornemisza, nos permite apreciar claramente el doble mástil del citado instrumento, uno de ellos con el clavijero en ángulo hacia atrás.

Los instrumentos musicales, procedentes casi todos ellos del Museo de la Música de Barcelona, pertenecen en su mayoría a la época del autor, salvo una muestra de pequeña percusión que proviene del Centro de Documentación Musical de Andalucía situado en Granada. Todos estos instrumentos están presentes en su poesía, y por tanto, tienen su espacio en la exposición. Encontramos un pandero de grandes dimensiones, castañuelas y un adufe, pandero morisco con una decoración exquisita, definido como bimembranófono cuadrangular que lleva sonajas o semillas dentro para enriquecer su sonoridad; los lados miden aproximadamente 45 centímetros, sujetándose por medio de los pulgares y el dedo índice de la mano derecha, quedando libres el resto para percutir; era ejecutado exclusivamente por mujeres para acompañar el canto en fiestas y romerías.

Podemos ver un Archilaúd, instrumento musical de cuerda pulsada con una extraordinaria largura en el mástil, similar en forma y afinación al laúd, con dos clavijeros y catorce órdenes de M. Dieffopruchar (1576-1610). Una Guitarra del s. XVII y un Salterio del siglo XVIII, en muy buen estado de conservación, así como una Bandurria Barroca sin cuerdas de José Massagmé (ca 1700). También podemos ver un Cistre de Johannes Theodorus Cuypers de 1776, nombrado como cítara, pero no debemos confundir los nombres, y en este caso se trata de un cordófono constituido por una caja de resonancia periforme, fondo plano y una boca con roseta, el mástil tiene trastes y termina ligeramente inclinado con una voluta en el extremo y 6 cuerdas dobles.

La exposición, organizada por Acción Cultural Española, recorre la trayectoria vital y literaria del poeta cordobés a través de dos centenares de piezas. Además de obra original, se puede ver un audiovisual de unos 13 minutos y medio de duración que bajo el título En el papel diáfano del cielo se desarrolla una lectura continuada de poemas completos y fragmentos de Góngora, seleccionados por el comisario, y acompañada de imágenes mudas extraídas de las reproducidas en el catálogo, alusivas directa o conceptualmente al contenido de dichos versos.

Por otra parte, una pantalla táctil permitirá al visitante navegar libremente por la digitalización de los tres volúmenes del Manuscrito Chacón, propiedad de la BNE. En total son aproximadamente 186 imágenes del volumen 1, 192 imágenes del volumen 2 y 104 imágenes del volumen 3. La aplicación se acompaña de una brevísima nota introductoria realizada por el comisario sobre el propio manuscrito.

Gracias a los trabajos previos de preparación de la exposición, ha aparecido el documento autógrafo inédito escrito en 1597, y según palabras de la hispanista Amelia de Paz ”el contenido de este texto es insólito. Estamos acostumbrados a leer a un Góngora severo y serio. En este documento, se nos aparece un Góngora simpático y guasón, más cercano al estilo que marcan sus poemas.”

En definitiva, una exposición que nos ofrece una mirada completa y renovada de Luis de Góngora.

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