Doce Notas

Víctor ya merece un libro

cdsdvds  Víctor ya merece un libro

Un libro sobre las andanzas jazzeras de un zamorano en Valladolid y Madrid. Él dirá que exagero; yo creo que no. ¿Todo hubiera sido más fácil de vivir de continuo en Madrid, Euskadi o Barcelona? Creo que sí.

Desde sus estudios musicales en el conservatorio de su ciudad y después de Filosofía en la Universidad de Salamanca (que ya sabemos que no presta lo que natura no da) hasta el momento actual, ha sido una carrera de fondo dura, pero mantenida en esfuerzo y resultados, y los discos y conciertos lo atestiguan.

Con este disco me pasó algo no habitual con los músicos españoles: escuché antes el directo que el disco… Los mismos temas, pero con matices muy propios en cada caso: un directo emocional, comunicativo con el público —marca de la casa—, con salvajes crescendos de sonido y pasajes íntimos —la iluminación ayudaba en una sala para cien personas en Valladolid—. Por momentos se adentraban en el caos creativo que el jazz posibilita y a mí tanto me gusta… momentos en los que los posibles fallos —no los hubo— no importan, como en una conversación entre amigos.

La formación es ejemplar. Recordaba un concierto en Barcelona de Daniel Juárez —excepcional— y la batería eficaz y precisa de Naima Acuña, la maestría de Toño Miguel al contrabajo y la entrega musical, siempre, de Víctor… a quien seguimos muchos en Valladolid y Castilla y León desde hace quizá doce años con el grupo Soloparalocos, con el que grabó ya en Valladolid.

Este es su quinto disco como líder. En todos nos ha sorprendido como guitarrista y compositor, recorriendo una línea ascendente en técnica y en expresión musical, centrada ahora más en las sonoridades y acentos tímbricos que solo en los melódicos. La electrónica ayuda en estos momentos.

Nos presenta ocho temas muy diferentes entre ellos: magníficas composiciones e interpretaciones con un aporte nuevo de guitarras sintetizadas, uso de los pedales más intensivo y el mismo punch de siempre, magnífico interplay guitarra-batería y magistrales aportaciones del saxo y del contrabajo. Un sonido muy orgánico, maduro y redondo.

Desfilan estilos jazzísticos diversos, con base muy profunda en el hard bop, pero con un toque funk a veces y otras derivando hacia atmósferas más bluesy —escucho ahora “Reencuentro en 3” y “Fluid Conversation”, que lo corroboran—.

Acaba el disco con una mención necesaria a uno de los conflictos que condicionarán el futuro próximo de la humanidad: “12 beats por Palestina”. Un asunto que entristece a muchas personas y a algunos nos enfurece. ¿Nos estamos jugando el futuro del planeta a la ruleta rusa? Eso parece, por ahora.

Magnífica producción en sonido e información del CD.

Acabo como en los últimos CD reseñados: con los apoyos institucionales. En este caso, ninguno.

En su tienda habitual o en errabal@hotsack.com. Y a disfrutar.

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