Doce Notas

Motivaciones para componer

Los “culturetas” tenemos en España, en general, un background agnóstico, cuando no directamente ateo. No obstante, muchos conocemos bien las prácticas religiosas. En mi caso, estuve doce años en colegios de jesuitas de Valladolid. Eran progres; algunos curas, trabajadores, obreros incluso. Así que nada de lo escuchado en este CD me resulta desconocido.

¿Este excursus para qué? Simplemente para decir que la motivación religiosa es importante en la música. ¿También en la actual? Pues sí: conocidos rockeros como Eric Clapton o George Harrison expresaban sin ambages sus ideas religiosas en las canciones, o Bob Dylan. Otros estaban en la acera contraria, Frank Zappa, por ejemplo. Admiro a todos ellos.

He escuchado músicas cercanas a la clásica contemporánea con ideas bastante alejadas de lo religioso: Roger Waters compuso una ópera sobre la Revolución francesa; China planeó una ópera con El capital de Karl Marx como libreto; John Adams hizo la ópera Nixon in China y Philip Glass, con Bob Wilson, Einstein on the Beach. Gloriosas unas y fracasos otras. Es más, algunos peinamos canas y conocimos en Valladolid las “Bienales de Sonido”, unos minifestivales organizados por Pedro Aizpurúa, director del Archivo Musical Diocesano, estudioso del folclore vasco y castellano y compositor él mismo de música electroacústica… Sí, ¡electroacústica! Recuerdo el nombre de una de sus obras, “Vertical-horizontal”, de la que no es muy complicado colegir su motivación. Estábamos ávidos de modernidad en los setenta: nos presentó el sonido cuadrafónico en la Sala Borja de Valladolid, sala de los jesuitas aún en funcionamiento. Así que, cuando empecé a escuchar hace semanas este disco —ante las miradas extrañas de quienes conviven en mi casa—, yo ya tenía un buen trecho recorrido.

Rafael Díaz García, malagueño, alumno de Manuel Castillo y Luigi Nono, entre otros, fue pionero de la música electroacústica en España. Su quehacer musical no se ha limitado a la composición, sino que ha sido fundador del Taller de Música Contemporánea de la Universidad de Málaga, del Festival de Música Contemporánea de Málaga, presidente de la Asociación Andaluza de Compositores Sinfónicos, entre otras muchas actividades que siempre han beneficiado a la música en Andalucía. Creador de una música de vanguardia que hunde sus raíces en el flamenco, su obra ha sido publicada y estrenada en España, Italia, Argentina y otros países. Conocí su obra por su participación en una edición de Liquen Records (Cosmofusión); me sorprendió, lo destaqué y agradeció la cita.

El disco que nos ocupa es complejo. Asociamos el flamenco al folclore andaluz: canto, toque de guitarra, coros, palmas, taconeo…, pero ya sabemos que es mucho más. Ha sido rock y psicodelia, también jazz. Con Rafael Díaz llega a motivar obras electroacústicas: todo pasa por el tamiz de la electrónica y los ordenadores, los teclados MIDI. Desde la voz al canto de los pájaros, las masas de sonido, los recitados y salmodias del cantaor-oficiante, percusiones, metales de la forja virtual…

La pieza sigue la secuencia de la misa —según recuerdo—: Introito, Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Benedictus, Agnus Dei.

Se disocian fácilmente fondo/tema (misa) y forma (tratamiento electrónico de los materiales vocales y los sonidos): puedes atender a uno y a otro con facilidad. Supongo que se estrenó en un auditorio por la técnica tan especial que implica una obra así: movimiento de los sonidos a través de los múltiples altavoces que se suelen emplear. Estaría bien hacerla en un recinto religioso de los modernos de los años cincuenta y sesenta. ¿La capilla de Le Corbusier?

Si tienen oportunidad de escucharlo, hagan como yo: cuelguen los prejuicios en la percha del armario y escuchen sin más. Yo acercaría esta pieza a una sonoridad más cotidiana, sin tanta reverb, algo muy propio de los oficios religiosos y, casualmente, del flamenco.

La segunda pieza, Li Po, tiene ese carácter más cercano, más poético, menos hímnico que la anterior. Li Po (o Li Bai) fue un poeta romántico chino cuya precisión en alguna ocasión nos cautiva a los amantes de la poesía. Los textos, con menos tratamiento electrónico, nos llevan al mundo amoroso: recitados, clarinete, trompa y electrónica. Incluye algunas sonoridades orientales y consta de tres partes: Li-Po, Perfil en azul, Perfil de la blanca luna. Como en la obra anterior, se requiere escucha atenta y retirada del mundanal ruido, intensa y placentera. ¿En directo puede que lleve imágenes? No lo precisa el CD.

La única posibilidad de encontrarlo es el Centro de Documentación Musical de Andalucía, en Granada. Se lo recomiendo.

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