
El mundo del clown de Si c’est sûr, c’est pas peut-être (Si es seguro, no hay duda) y la exhibición virtuosa y acrobática sobre manos de Le complex del’autruche (El complejo del avestruz) completan en Teatros del Canal las representaciones de la segunda edición de Riesgo. Festival de Circo de la Comunidad de Madrid, que concluye este domingo 1 de marzo.
Las dos compañías francesas que cierran el festival reflejan cada una deellas apuestas personales, entre el absurdo y el simbolismo, de las vías expresivas y plurales del circo actual.
Tres de los fundadores y amigos de Takakrôar, Dimitri Lemaire, Charly Sanchez y Louison Lelarge, estrenan el jueves 26 y el viernes 27 de febrero en España Si c’est sûr c’est pas peut-être (Si es seguro, no hay duda), que representaeste año en Riesgo el mundo del clown. Su circo minimalista lo ejecutan enuna pequeña yurta o carpa, donde se mezclan música en directo, teatro,humor, ternura y acrobacia para recordarnos que lo aparentemente incoherente también puede ser una forma de lucidez.
Con este espectáculo, asegura el trío de artistas franceses, quieren subvertir la vida cotidiana de sus tres personajes estrambóticos y simbólicos mediante el absurdo y el surrealismo, de un modo querecuerda a la literatura de Lewis Carroll. Y así se embarcan en actuacionesinverosímiles (como hacer malabares besándose) y desafíos asombrosos (como tocar la guitarra boca abajo), en un circo que podría denominarse filosófico.
El circo de Collectif d’équilibristes representa otra de las tendencias que sehan desarrollado en la última década, la de creaciones colectivas especializadas en una única disciplina. Con Le Complexe de l’Autruche (El complejo del avestruz), los componentes de este grupo francés fundado en 2010 ejecutan el sábado 28 de febrero y el domingo 1 de marzo un concierto de equilibrio sobre manos o lo que comunmente se conoce como hacer el pino.
La compañía gala ha hecho de esta disciplina, habitualmente solitaria, suterreno de juego y creación; un acto coral, coreográfico y, también, casi filosófico. Y este espectáculo es su máxima expresión. Ironiza con esa idea que expresa su título de esconder la cabeza como un avestruz, es decir,desentenderse de las cosas, no implicarse.
Sus nueve artistas le dan la vuelta al dicho con humor, de modo que enlugar de rehuir el mundo lo miran de frente, pero desde una posición invertida, bocabajo. Así, caminan, se mueven, se apoyan unos a otros sobre las manos en un equilibrio perfecto, coreográfico, de cuerpos entensión que oscilan entre el riesgo y la calma, entre el control y el temblor. Pero no solo sobre las manos. Recuperan la posición natural y bailan, corren y cantan con los pies en la tierra. Estético, coral, coreográfico, lleno de imágenes, Le complexe de l’autruche deslumbra con el virtuosismo técnico de sus artistas emergentes.
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