
La génesis del bosque comienza con unos simples líquenes y musgos disgregados entre las rocas que, con sucesivas capas vegetales y a través de una paciente labor desarrollada a lo largo de miles de años, han favorecido la instauración de comunidades arbóreas hasta llegar a formarse grandes extensiones. Así, el bosque ha contribuido a la riqueza del suelo, cuyos beneficios el ser humano ha aprendido a utilizar para su abastecimiento, refugio, calendario o inspiración musical.
Atraídos por la belleza natural de este entorno, muchos compositores han escrito partituras dedicadas a los bosques y a los árboles para expresar con sus melodías determinados ambientes misteriosos, mágicos o tenebrosos.
Introducción
El bosque ocupa grandes áreas de la Tierra y está constituido por un ecosistema muy complejo, con variada vegetación formada predominantemente por árboles, arbustos, hojas caídas y plantas.
Para buscar las mejores condiciones de supervivencia, el bosque avanza y retrocede. Por este motivo, huye de las glaciaciones e invade territorios en oleadas sucesivas: primero las especies de luz, a modo de pioneras, y seguidamente las de sombra, que necesitan más protección para su desarrollo.
El acercamiento a la entidad del bosque tiene múltiples perspectivas, debido a la intervención de varias disciplinas para su conocimiento desde un planteamiento global.
Gran variedad de sonidos existe en el bosque y, con frecuencia, tan solo podemos apreciar una parte y, algunas veces, de manera limitada. En la superficie, las ranas, sapos, grillos y saltamontes próximos a las charcas enriquecen nuestro sistema auditivo con ondas sonoras de frecuencia adecuada para la percepción del oído humano. En cambio, otros animales emiten ultrasonidos de alta frecuencia utilizados a modo de radar para ecolocalizar obstáculos y presas, como los murciélagos, que no llegan a estimular nuestros oídos. También en el subsuelo, enterrados bajo tierra o debajo del agua en zonas inundables, existen pequeños insectos terrestres o acuáticos que emiten sutiles sonidos, pero requieren equipos especiales, como geófonos o hidrófonos, para ser grabados y estudiados por los científicos. Este sistema de comunicación acústica cumple una función esencial en el ciclo de la vida.
Muchas especies utilizan el sonido como principal canal para transmitir o recibir información y supone una modalidad comunicativa muy común en seres vivos que habitan en los bosques, parques nacionales o entornos naturales. Conocer buena parte de las tareas de subsistencia —como localizar o solicitar alimento, detectar depredadores, percibir potenciales amenazas, encontrar parejas reproductivas o mantener el contacto con nuestro grupo social— requiere difundir y recabar mucha información. Todo ello es posible a través del sistema sensorial y del mecanismo de comunicación que la evolución ha proporcionado.
La bioacústica, ciencia multidisciplinar que combina biología y acústica, estudia la producción y el análisis del sonido, su dispersión a través de un medio y su recepción en animales, incluidos los humanos. Con la integración de varias disciplinas y la aportación de nuevos conocimientos, el avance puede resultar especialmente fructífero.
En la actualidad, son numerosos los equipos de investigación que combinan técnicas de seguimiento acústico con herramientas de biogeografía, dedicados a buscar respuestas a interrogantes todavía sin resolver desde una perspectiva ecológica.
Las nuevas tecnologías permiten ampliar la posibilidad de detectar cambios en la naturaleza de forma accesible y rápida. Con los medidores automáticos, conocidos como «redes de sensores», se pueden programar registros de todo tipo de parámetros durante largos períodos de tiempo (temperatura, humedad…). Dichos medidores, instalados en zonas de reproducción o migración, capturan miles de horas de grabación de sonido ambiente y la información recibida sobre los fenómenos naturales se multiplica.
Debido a estos avances, es posible hacer un seguimiento fiable de la actividad acústica durante meses y en múltiples lugares a la vez, para extraer información relevante sobre especies y ecosistemas. Esta novedosa metodología de estudio se denomina «seguimiento acústico pasivo» (passive acoustic monitoring) y está siendo utilizada de manera creciente en empresas y universidades.
Para analizar la enorme cantidad de información registrada, los científicos han desarrollado complejos algoritmos basados en la inteligencia artificial (IA), similares a los algoritmos de reconocimiento de voz que usan actualmente nuestros teléfonos móviles. Dichos sistemas permiten detectar, caracterizar, clasificar, identificar y codificar especies a través de grabaciones de señales sonoras y cantos. Asimismo, la mencionada red de sensores acústicos ofrece la posibilidad de detectar especies de cada lugar, períodos de reproducción o condiciones ambientales necesarias para su actividad. Todo ello amplía una información de extrema utilidad para evaluar los cambios producidos en el medio ambiente, ya que permite observar, en determinadas zonas del planeta, la reducción o desaparición de algunas especies debido a factores desfavorables como retrasos o adelantos en el calendario reproductivo, el cambio climático o extinciones locales.
La comunicación oculta en el bosque
Los árboles están conectados entre sí a través del subsuelo y pueden intercambiar múltiples mensajes por medio de una gran variedad de compuestos químicos que los científicos han denominado “Red Mundial del Bosque” (Wood Wide Web). Con esta red subterránea logran una comunicación fundamental para compartir nutrientes e información vital en el proceso de su supervivencia, creando una extensa malla invisible a los ojos del ser humano.
En las profundidades de los bosques, los árboles se avisan del acecho de plagas, peligro por depredadores, condiciones climáticas extremas o necesidades, para extender la información a través de la red interna oculta entre ejemplares más cercanos y otros situados a grandes distancias.
Esta habilidad les permite cuidarse y ayudarse formando una comunidad jerárquica en la que cada individuo tiene una función importante. Cuando un árbol está en peligro de ser atacado, por parte de insectos u otros patógenos, libera compuestos químicos a través de sus raíces que son detectados por los hongos presentes en el suelo y, así, transmiten la señal de alerta a otros árboles más cercanos.
Los investigadores analizan los detalles y matices de esta comunicación silenciosa realizada por los árboles, de forma química y a través de sus raíces, sin importar la pertenencia a la misma especie.
Suzanne Simard, experta bióloga en Ecología Forestal y profesora de la Universidad de la Columbia Británica (Canadá), menciona la función de los árboles madre o árboles núcleo como indispensables para la supervivencia del bosque porque cada uno de ellos está conectado a otros cientos formando la compleja red subterránea. De esta manera, ayudan a otros árboles hijos y favorecen la continuidad del bosque. Estos caminos biológicos bajo tierra favorecen la conexión entre árboles que les permite comportarse como un solo organismo.
Algunos investigadores propugnan que los árboles y los seres humanos comparten ciertas características físicas similares, ya que nos mantenemos erguidos, tenemos una copa en la parte superior y poseemos extremidades móviles que se originan en un tronco central. Además, el patrón de las ramas tubulares (bronquios) en nuestros pulmones presenta un modelo parecido al sistema de raíces de muchos árboles.
Diversas razones evidencian que los árboles son beneficiosos para el ser humano porque purifican y potencian la calidad del aire que respiramos, proporcionan protección contra rayos ultravioletas, eliminan gases tóxicos como factor de riesgo para contraer enfermedades, contribuyen a mejorar la calidad del suelo y controlan la erosión del terreno para reducir inundaciones.
El bosque es un lugar donde escuchar sonidos y nos brinda la posibilidad de repensar nuestro hábitat y la relación que hemos establecido con la naturaleza. Todo ello puede generar amplias respuestas, tan solo con la observación del espacio natural y la atención auditiva del medio ambiente. Debido al creciente interés por la ecología y la cultura sonora, los procesos de sensibilización y educación ambiental se han incrementado en las últimas décadas, involucrando a los ciudadanos en la implicación directa del respeto y cuidado de los bosques.
El Día Internacional del Bosque se celebra anualmente cada 21 de Marzo, como conmemoración del diálogo entre el bosque y el ser humano.
La influencia del bosque en el entorno sonoro
Los sonidos son parte de nuestra experiencia y cada bosque tiene una identidad sonora diferente que está condicionada por el tipo de árboles y vegetación. Escucharlos, al ser movidos por los vientos o tormentas, desencadena asociaciones inconscientes que extraen imágenes de la memoria y favorecen la recuperación de algunas experiencias olvidadas del pasado. Por este motivo, los sonidos representan un estímulo con muchos significados y, para poder percibirlos mejor, es importante prestar atención al silencio como opuesto al sonido, ya que el desprecio del silencio devalúa el entorno sonoro.
En nuestro contexto cultural, existe gran protagonismo visual y el concepto de paisaje está construido sobre la experiencia de la mirada, por tanto, es poco habitual imaginar un paisaje por sus sonidos.
Antiguamente era muy difícil archivar sonidos pero, desde las últimas décadas, es más fácil conservarlos con el desarrollo de los sistemas de grabación, permitiendo acumular información sobre un lugar, hora del día, ciclos de vegetación o estación del año. Los sonidos complementan la percepción del espacio y el medio donde se difunden influye para formar un todo sonoro que ayuda a clarificar las relaciones entre circunstancia, tiempo y espacio.
La investigación de los expertos avanza y empiezan a realizar grabaciones de ambientes sonoros con aparatos en diferentes formatos. Estos sistemas permiten almacenar sonidos naturales, musicales, urbanos, industriales o humanos durante largo tiempo, con más calidad que las grabaciones de campo y con información más fiable de la realidad.
La llegada de la grabación digital y el acceso a equipos sofisticados de alta calidad ha facilitado la grabación de sonidos recónditos, modificando los límites de captación antes establecidos. Se buscan ruidos inéditos y difíciles de identificar que, con la aparición de los nuevos recursos para profesionales y aficionados, es posible profundizar en el conocimiento y documentación con un componente crítico del entorno contemporáneo.
Desde las primeras exploraciones del paisaje sonoro en diversos enclaves de Canadá y Europa, hasta las actuales investigaciones específicas e interdisciplinares (Geografía, Ecología, Antropología, Arquitectura y Música), se han analizado ambientes acústicos naturales o rurales para contribuir a la protección de los entornos y reducir resultados desastrosos en los ecosistemas.
Los sonidos proporcionan informaciones precisas, útiles y objetivas de los ecosistemas, por tanto, las grabaciones sonoras son documentos únicos que ayudan a obtener matices y ampliar el conocimiento sobre cambios inadecuados.
Muchos estudiosos han viajado a lugares lejanos y se han aislado en bosques, estepas o valles, para desvelar las armonías sonoras de la naturaleza y los ruidos singulares, con una actitud paciente, silenciosa y de escucha activa, interesados en hacer grabaciones y subrayar el valor del medio ambiente. Actualmente, existe gran interés en minimizar el deterioro de los paisajes sonoros, generalmente, provocados por el aumento de la contaminación acústica y el ruido excesivo de algunos enclaves geográficos.
En muchas ocasiones, el ser humano se acostumbra a vivir en entornos con elevada contaminación acústica que llega a considerarse como un factor habitual de la vida cotidiana. Esto hace disminuir el hábito de escucha y aparece una total ausencia de interés hacia todo lo que suena. Además, la polución sonora de las grandes urbes genera alteraciones en la capacidad de atención, memoria, concentración y desequilibrios en el sistema nervioso.
Es importante evitar que se desgaste la sensibilidad auditiva y aparezca el desprecio del silencio, ya que obstaculiza la optimización de la percepción sonora.
Realidad multiacústica de los bosques
El bosque otorga identidad sonora a un determinado lugar debido a los diferentes elementos reunidos en el lugar a estudiar (vegetación, aves y clima), lo que conforma una realidad multiacústica concreta.
En la clasificación de los bosques se consideran varios aspectos y cada tipo de bosque condiciona su entorno sonoro generando diferencia acústicas singulares.
Según la forma de hoja de los árboles
- Bosque de frondosas o bosque de hoja ancha. Existe gran riqueza de especies vegetales.
- Bosque de coníferas o bosque de hoja acicular. La variedad de especies es muy reducida.
- Bosque mixto. Posee diversos tipos de árboles y existe gran equilibrio entre ellos, ya que en bosques de coníferas hay zonas de abedules y álamos temblones de las latitudes boreales.
Según el número de especies dominantes
- Bosque monoespecífico. Predomina solo una especie vegetal como el roble (robledal), pino (pinar) y otros.
- Bosque pluriespecífico o mixto. Reúne varias especies dominantes.
Según la estacionalidad del follaje, determinada por la longevidad de las hojas de sus árboles.
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- Bosque perennifolio. Las hojas permanecen largo tiempo en las ramas.
- Bosque caducifolio. Los árboles pierden temporalmente las hojas, según la latitud y el clima.
- Bosque boreal. Tiene clima subpolar y ocupa zonas subárticas, generalmente, formado por coníferas con hojas perennes.
- Bosque templado. Posee clima templado y continental, como los bosques caducifolios de hoja ancha y perennifolios coníferos.
- Bosque subtropical. Incluye a los bosques de clima subtropical, húmedos o secos.
- Bosque tropical. Tiene clima tropical, como la selva ecuatorial, con un ecosistema más lluvioso y ambiente muy húmedo.
El árbol, como ser vivo inmóvil, comienza su andadura vital con un ritmo diferente al que poseen los seres humanos. En la naturaleza es un importante componente de equilibrio, ya que previene la erosión, proporciona protección frente a las inclemencias del tiempo, produce oxígeno, reduce el dióxido de carbono en la atmósfera y modera las temperaturas en el suelo. En la agricultura, la variedad de árboles frutales es básica para nuestra alimentación. En el paisajismo es fundamental por su atractivo aspecto que embellece los espacios. Por último, los árboles también desempeñan un papel protagonista en muchas mitologías y leyendas de diferentes culturas.
La inspiración de la naturaleza reflejada en la composición musical
Diversos compositores, desde una perspectiva personal y bajo la influencia musical del contexto histórico, se han inspirado en bosques y árboles para evocarlos a través de sus partituras.
Bosque misterioso. Frederic Chopin (1810-1849)
Compositor, pianista y profesor, es uno de los mayores representantes del Romanticismo Musical. Su genio poético lo traslada al teclado del piano, acompañado de una notable técnica profesional sin igual en el ámbito de su generación. Como intérprete virtuoso, interviene frecuentemente en “veladas o soirées” con la aristocracia, ya que prefiere los pequeños salones con público selecto en vez de grandes espacios con numerosos Esta obra, de gran lirismo y elegancia, posee modulaciones y sutiles cromatismos que revelan la búsqueda de nuevas armonías con emotiva escritura.
Bosques de Bohemia, Op.68, B133. Antonin Dvorak (1841-1904)
Este compositor checo es uno de los primeros en lograr el reconocimiento Sintetiza estilo clásico y romántico con un lenguaje original, de gran accesibilidad para el oyente que sorprende por la introducción de elementos innovadores en la estructura formal. Esta obra está formada por un ciclo de seis piezas, escrita originalmente para “piano a cuatro manos” aunque algunas de ellas fueron orquestadas posteriormente. Presenta la esencia de la naturaleza y tradiciones de Bohemia impregnadas de gran profundidad poética y singular percepción personal.
Escenas del Bosque, Op. 82. Robert Schumann (1810-1856)
Compositor, profesor y pianista del Romanticismo alemán. Durante su vida atraviesa por muchas dificultades personales y profesionales que expresa, con gran intensidad, sentimiento y pasión en sus Es una obra de madurez, escrita antes de ser internado por motivos de salud para atender su estado mental problemático, que solo era atenuado por la presencia consoladora de su mujer Clara, hija de su maestro Wieck. La partitura representa cazadores buscando a sus presas en un bosque muy tupido por la vegetación, árboles, arbustos y fieras que acechan en cualquier lugar significando posibles amenazas y trampas insospechadas. Así, alterna pasajes melódicos intensos para describir la belleza del bosque, con otros oscuros y atribulados para indicar temor y miedo ante lo ignoto del entorno natural.
Cuentos de los Bosques de Viena, Op.325. Johann Baptist Strauss (1825- 1899)
También llamado Johann Strauss II o El Joven, es el más famoso de la Familia Strauss conocido por sus valses, como El Danubio azul (1867) entre otros, que eleva la danza campesina bailada en pequeñas aldeas a entretenimiento a piezas aptas para los salones de la Corte Imperial de los Este compositor austriaco goza de mayor popularidad por sus valses que los escritos por su padre Johann Strauss y, por este motivo, tiene el reconocimiento como “El Rey del Vals”. En la obra rememora la música popular de los habitantes de los bosques de Viena. Comienza con una larga introducción, gana progresivamente en volumen y animación para incorporar un solo de violín y después de flauta, que invoca el canto de pájaros en la naturaleza acercándose al final con un solo de cítara.
Un bosque sagrado Leo Delibes (1836-1891)
Compositor romántico francés, nacido en París, es muy recordado por sus ballets Sylvia y Coppélia. El ballet Sylvia, en principio, se titulaba “Sylvia o la ninfa de Diana” y tiene I – II – III Actos. Esta obra pertenece al Acto I y comienza con la escena de adoración donde aparecen las criaturas del bosque danzando ante Eros (dios del amor), cuando un humilde pastor tropieza con ellas interrumpiendo su ritual. Tiene brillante composición musical, trama basada en la mitología y excelente coreografía sin mucha acción. Todo ello facilita al espectador la posibilidad de apreciar el encanto del bosque representado en el escenario. Varios fragmentos se han empleado como bandas sonoras para películas y series televisivas.
El Abedul. Piotr Illich Tchaikovsky (1840-1893)
Está basada en una melodía tradicional rusa incluida en su 4º Sinfonía, donde están presentes los sonidos de la naturaleza (truenos y relámpagos) incorporados con los instrumentos musicales. Este compositor sentía una gran admiración por el abedul. Es un árbol que aparece en el planeta hace más de 30 millones de años, quizás como respuesta a la necesidad de colonizar las tierras más frías e inhóspitas del norte. Se levanta en parajes solitarios y tiene un rápido crecimiento con capacidad de soportar condiciones extremas de humedad y bajas temperaturas. Las poblaciones humanas de lapones, siberianos, indios de Norteamérica y Canadá encuentran en él gran soporte vital. La existencia de la Cultura del Abedul es de suma importancia y aumenta según la proximidad al Polo ya que otros árboles desaparecen. El abedul proporciona leña, madera de excelente calidad para confeccionar trineos, refugios para cobijo y alimento como leche o agua de abedul, remineralizante y depurativa, capaz de fermentar para convertirse en vino o cerveza. En épocas de penuria, la corteza interior cocinada de manera molida y mezclada con otras harinas por la fécula y azúcar que contiene, es habitual en los hogares. La corteza exterior, hervida a fuego lento, sirve para extraer la resina llamada cola de abedul o betulina, formando una brea muy utilizada para sellar recipientes y hacerlos estancos o también como pegamento resistente.
Sakura, Sakura (Cerezo en flor)
Canción tradicional japonesa, compuesta en el Período Edo (1603-1868), que describe el cerezo cuando está florecido en primavera. Ha llegado hasta hoy con múltiples arreglos sufridos a lo largo de los años. Generalmente, se interpreta con el koto, instrumento cordófono perteneciente a la familia de las cítaras. El texto trata sobre la brevedad de la belleza del cerezo en flor como metáfora de la transitoriedad inevitable de la vida expresada con la caída de sus pétalos en masa a modo de lluvia La melodía, lenta y serena, utiliza la escala pentáfona o pentatónica (cinco notas). Internacionalmente se emplea como símbolo sonoro de Japón.
Sakura. Toru Takemitsu (1930-1996)
Este compositor japonés, considerado uno de los más sobresalientes del siglo XX, escribe la partitura Sakura (cerezo en flor), para coro a capella en el año 1980, como reconocimiento al legado histórico oral de su pueblo. Aporta un enfoque contemporáneo como expresión evocadora de la naturaleza con influencias occidentales vanguardistas. Es un ejemplo de su interés por revisar la música folklórica de su país a través de un lenguaje subjetivo y delicado.
Por último, por medio de las obras mencionadas, hemos querido realizar este encuentro musical con el bosque para establecer una auténtica, respetuosa y profunda relación con los entornos naturales como aventura sonora que sorprenda, capte la imaginación y estimule los sentidos con la escucha atenta.
M.ª Soledad Cabrelles Sagredo
Doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación. Titulada en Música
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