Doce Notas

Inmaculada Garanča

cdsdvds  Inmaculada GarančaEl pasado noviembre salió a la venta Revive, el último álbum de la mezzosoprano Elīna Garanča. Se trata de una recopilación de las arias más célebres de las heroínas del Romanticismo.

La solista ha querido reunir en Revive parte de las mujeres más fuertes de la ópera, aquellas que se corresponde con el verismo y otras tendencias románticas.  Las protagonistas escogidas tienen un rasgo en común: se encuentran en situaciones turbulentas que se escapan de su propio control y que requieren del arte de la solista para la expresión de sus sentimientos.

La grabación se ha llevado a cabo en España con la colaboración del maestro Roberto Abbado y el coro y la orquesta de la Comunidad Valenciana. El amor de la mezzosoprano por España no es algo nuevo.  Su álbum Habanera publicado en 2010 es un retrato de Andalucía y de la tierra en la que la cantante ha establecido su domicilio desde hace años.

Elīna Garanča decidió sumergirse en la grabación de este álbum y en lo más profundo de este repertorio en una exploración de su voz para la preparación de los roles de Santuzza (Caballería Rusticana) y de la Princesa de Éboli (Don Carlo). El primero lo interpretó el pasado otoño en la Ópera de París y la interpretación de Don Carlo tendrá lugar el próximo octubre de 2017 también en París, donde Elīna Garanča debutará el rol de la Princesa de Éboli acompañada por un cast de lujo en el que figuran cantantes de la talla de Jonas Kaufmann, Ludovic Tézier y Sonya Yoncheva.

Revive reúne arias de las óperas Cavalleria rusticana (Mascagni), Samson et Dalila y Henry VIII  de Saint-Saëns, La Bohème (Leoncavallo), Adriana Lecouvreur (Cilea), Hérodiade y Werther de Jules Massenet, Les Troyens (Berlioz), Boris Godunov (Mussorgsky), Mignon (Thomas), La Gioconda (Ponchielli) y Don Carlo y La forza del destino de Giuseppe Verdi.

El comienzo de la grabación es inmejorable. Voi lo sapete, o mamma de Caballería Rusticana supone un inicio contundente que contrasta muy bien con Acerba voluttà, dolce tortura… O vagabunda stella d’Oriente de Adriana Lecouvreur. La perfecta compenetración entre la solista y la orquesta se hace patente desde las primeras pistas del CD. La voz de Garanca destaca por encima de la base orquestal en su justa medida. La orquesta, por su parte, se entrelaza con los sonidos de la mezzosoprano y se adecúa a todas las dinámicas que ella impone creando momentos de verdadero éxtasis.

Elīna Garanča interpreta un sensible Ah! Ah! Je vais mourir… Adieu fière cité de Les Troyens, que junto con el célebre aria  Nel giardin del bello de Don Carlo conforman el conjunto más novedoso y espectacular del disco compacto. En ambas, un control absoluto de la voz hace alarde de las cualidades impresionantes de la mezzosoprano. La primera destaca por la expresividad y el grado de fusión con la orquesta. En la misma línea, la complicadísima Nel giardin del bello luce con los sonidos de la solista. Elīna Garanča domina a la perfección todos los adornos y su voz se adapta a un estilo más dramático. Si bien el coro está un poco por debajo del nivel, su aparición no es verdaderamente importante. Garanca no dejó pasar ningún detalle; incluso las filigranas vocales son controladas con dinámicas exquisitas. Admirable trabajo.

El rol de Dalila fue concebido para ella; tras escucharla interpretando Samson recherchant ma présence… Amour, viens aider ma faiblasse no queda la menor duda. Las bellísimas melodías escritas por Saint-Saëns resuenan más hermosas aún si cabe con su voz. Sus graves son brillantes y Elīna Garanča dulce como el azúcar se mece entre las melodías.

Del repertorio verdiano escogió arias más movidas. A Nel giardin del bello se suma Rataplan, rataplan, rataplan de La forza del destino. Indudablemente, Elīna Garanča se convertirá en pocos años en una de las principales mezzosopranos del repertorio verdiano por antonomasia. Las coloraturas las dirige con diligencia, como acostumbra en el repertorio belcantista, barroco y mozartiano en el que es una verdadera maestra. Y el sentido musical único que posee, la acompaña a donde quiera que vaya, cante lo que cante, sin excepción.

Un clásico de la mezzosoprano era de esperar:  Va! Laisse couler mes larmes de Werther. Desde hace años Charlotte ha sido uno de sus roles por excelencia y no podía faltar la inclusión de este aria en su nuevo álbum. Lo domina y lo demuestra. Los matices están muy cuidados a la par que la dicción.

 

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