Doce Notas

Una exposición para recordar a Ataúlfo Argenta

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Exposición Argenta Festival de Santander 2013

La exposición muestra al director de orquesta en sus distintas etapas desarrollando una visión polifacética, desde el hombre cercano con su gente hasta la celebridad y el personaje mítico que llegó a ser. Se presenta de una manera gráfica a través de 12 paneles expositivos en forma de prisma que dibujan la huella de su trayectoria dividida en cinco secciones precedidas de un Preludio que sitúa a Argenta en el momento musical que le tocó vivir.

Argenta llegó al mundo para cambiar radicalmente un panorama tímido y acomplejado como era el de la música clásica en España. Su figura atrajo el entusiasmo del público y multiplicó el compromiso de quienes integraban las formaciones que dirigió, sobre todo el de la Orquesta Nacional de España, que con él vivió un antes y un después en su historia.

nacido en Castro Urdiales el 19 de noviembre de 1913,  Argenta empezó como pianista pero pronto su maestro Carl Schuricht le convenció para dedicarse a la dirección de orquestas, una decisión que toma en 1944. Tras los primeros pasos al frente de la Orquesta de Cámara de Madrid, vinculada a Radio Nacional, debutó con la Orquesta Nacional en la temporada de 1945-1946 y en 1947 quedó como titular.

La sección de la exposición dedicada al Argenta Universal comienza en Inglaterra en 1948 y se sucede sin interrupción hasta 1958. Las actuaciones en toda Europa se multiplican y los más prestigiosos nombres del panorama en su tiempo bendicen su talento y su poderío. Desde los escenarios de París o el Festival de Lucerna crece su nombre hasta ser felicitado por auténticas leyendas de la dirección como es el caso del alemán Wilhelm Furtwängler y el pianista Alfred Cortot, o su colega Herbert von Karajan, superpoderoso ya en esos tiempos.

El Carisma de Argenta se ve reflejado en la cuarta sección de esta muestra. Las manos armoniosas y expresivas, los brazos largos y en constante movimiento, la figura alta, espigada y elegante componían la imagen del director de orquesta ideal.

Otro de los secretos para construir ese carisma que le resultó infalible fue la expresión en la cara. Como la de un actor trágico, decían algunos, lo cual unido a su porte más propio de estrella hollywoodense que a un sobrio maestro musical, le convertían en blanco de auténticas persecuciones. El carisma de doble sentido conseguía lo que quería de los músicos y atraía la total atención del público.

Para finalizar el recorrido, el visitante se acerca Hacia el Mito de Argenta. La muerte por accidente del maestro una fría mañana del 21 de enero de 1958 fue un impacto absoluto.

A partir de entonces surge el mito. Nunca un director español había triunfado de manera tan contundente fuera de sus fronteras. En 10 años, Argenta había dirigido a 40 orquestas distintas, ofrecido 720 conciertos en Europa y acababa de triunfar con El Mesías, de Haendel, en el Monumental de Madrid. Pero sus hitos no se reducen al brillo de sus actuaciones, sino a una nueva forma de afrontar un oficio que después de él cambió para siempre, curiosamente con buena parte de las pautas que él había explorado.

La exposición, Argenta, una batuta centenaria, viajará al pueblo natal del director, Castro Urdiales, tras el Festival de Santander. Allí se verá del 5 de septiembre al 6 de octubre.

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