Las 13 escuelas públicas de música y danza de Madrid capital ya no pueden más. Tras acabar el curso a duras penas, el Ayuntamiento les ha asestado un nuevo golpe mediante un nuevo pliego de condiciones (publicado a finales de junio) que, según las empresas que gestionan el servicio, impide mantener el modelo y la calidad.
En 2012, el Ayuntamiento retiró los 3,6 millones que aportaba a Música Creativa y Soto Mesa, las actuales adjudicatarias. La justificación municipal es que este era un servicio «no esencial» y que algunos servicios públicos, en palabras de la alcaldesa Ana Botella, serían «para quien pueda pagarlos».
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